Las rulas de Gijón y Avilés recibieron ayer las primeras descargas de la costera del bonito que, como suele ocurrir en el inicio de temporada, llega al consumidor con un precio final muy caro. Pese a que en pescaderías de los barrios de Gijón algunos kilos procedentes de piezas pequeñas se vendían ayer a 9,9 euros, en las del centro de Gijón los bonitos de mayor calidad alcanzaron los 27 euros. Se trataba del bonito subastado en la rula avilesina, adquirido a primera hora de la mañana. En El Musel, el primer bonitero atracó por la tarde.