Ramón el marinero y Marcos el capitán. Son dos de los seis usuarios, de entre 24 y 32 años, del centro de discapacitados que la asociación Fraternidad tiene en Serantes, en Tapia de Casariego, y que ayer fueron protagonistas de una expedición a alta mar. A la una del mediodía se subieron a una embarcación propiedad de la asociación Cogami (confederación galega de minusválidos físicos) que en 2002 fue cedida por el magistrado Baltasar Garzón después de ser incautado por narcotráfico. Lo hacían por primer vez para practicar un deporte en alta mar: lavela adaptada, una actividad que Cogami promociona entre las asociaciones que ayudan a los discapacidados de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.