LA portavoz de IU en la Junta General del Principado, Noemí Martín, ha señalado que se abre un nuevo periodo de relaciones parlamentarias. Un planteamiento abstracto que tiene una concreción inquietante: IU está dispuesta a pactar resoluciones parlamentarias con el PP. Esta decisión de IU es la respuesta al acuerdo entre PSOE y PP sobre el Procurador General, una responsabilidad institucional que recaerá sobre la ex concejala socialista gijonesa María Antonia Fernández Felgueroso. Para IU, lo que ha ocurrido con la elección del Procurador General es la gota que desborda el vaso de su paciencia. Tiene razones fundadas para la queja, ya que PSOE e IU son socios del mismo Gobierno, y por un elemental sentido de la lealtad estas cosas deben consultarse antes de realizar pactos con terceros.
Los socialistas han pretextado que en el programa de gobierno firmado por las dos fuerzas de izquierda no entraba este asunto y que, además, se trata de una decisión libre del Parlamento, en la que no tiene nada que ver el Gobierno. Todos esos argumentos están muy bien, pero no anulan la crítica de IU. Es más, si estuviéramos en la primera parte de la legislatura, el PSOE se abstendría de coincidir o pactar con el PP, excluyendo a IU. Falta menos de un año para las elecciones y los socialistas saben que IU puede arruinar el trabajo de la legislatura si se pasa a la oposición, así que llegó el momento de tomar decisiones que en otro contexto serían muy delicadas.
Si el planteamiento de Noemí Martín se lleva a la práctica, y dada la cintura flexible de Ovidio Sánchez (la cintura es la esencia de la democracia, Zapatero dixit), se pueden vivir situaciones esperpénticas, como la de ver derrotado al Gobierno de coalición del PSOE e IU por la alianza de los grupos parlamentarios de PP e IU. Un episodio así originaría la expulsión de IU del Gobierno del Principado. Y aquí llegamos al asunto clave: los acuerdos entre PSOE y PP no suponen un riesgo para los socialistas, porque en el peor de los casos abordarían la campaña electoral sobre la base de un Gobierno monocolor, mientras que en caso de IU el coqueteo con el PP implica quedar apeados del poder. Ahora bien, hay gente en IU que desea fervientemente recibir la penitencia de la oposición.