Serafín Hernández, vecino de 35 años del distrito langreano de Sama, falleció ayer durante su traslado al Hospital Comarcal Valle del Nalón tras haber estado sepultado por espacio de una hora bajo material de encofrado, bañeras de fibra y hormigón. El trabajador, casado y con un hijo de pocos meses de edad, pertenecía a la empresa Encofrados Alba, de la misma localidad langreana, y se encontraba supervisando el apuntalamiento del segundo piso de lo que sería la zona de oficinas de la empresa Ornalux -dedicada a la fabricación de lámparas- en el polígono industrial del Pozo Villar, en Sotrondio (San Martín).