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Día de descanso y de puertas abiertas
Los seleccionados tuvieron su primer día de relajación y hoy reanudarán la preparación con vistas al partido con Túnez
Día de descanso y de puertas abiertas
AUTÓGRAFOS. Fernando Torres atiende a unos aficionados antes de abandonar el hotel de concentración. / EFE
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Los jugadores de la selección tuvieron ayer su primer día libre en Alemania. Tras una breve sesión de entrenamiento a puerta cerrada, que al final se realizó a cubierto ya que el día amaneció lloviendo con fuerza, los internacionales abandonaron el Sportcentrum de Kaiserau con diversos rumbos desconocidos.

La mayoría de ellos optó por desplazarse hasta la cercana Dortmund, donde se encontraban sus familiares. Los últimos en salir, pasadas las doce y media del mediodía, fueron Juanito, Marchena, Reyes y Fernando Torres. Luis Aragonés, que se quedó en el hotel de concentración, sólo ha dado una orden a sus pupilos: a las 14 horas de hoy deben estar de vuelta. Les espera la comida, la siesta de rigor y un entrenamiento a las siete y cuarto de la tarde para iniciar la preparación del próximo partido contra Túnez.

Así las cosas, con todos los jugadores de turismo, la Federación Española de Fútbol abrió a la prensa las puertas del centro de alto rendimiento en el que se encuentra alojada la selección. Las instalaciones, que han sido utilizadas en varias ocasiones por el combinado nacional germano y tienen fama de dar buena suerte a sus inquilinos (Alemania las utilizó, recién inauguradas, para el Mundial de 1974 y para la Eurocopa de 1990 y en ambas ocasiones se alzó con el título), tienen todo lo que se necesita para hacer agradable una concentración.

Los carteles y camisetas de los equipos que han pasado por allí decoran los largos pasillos y dan un ambiente futbolero.

El pelotón de cámaras, fotógrafos y periodistas que sigue la actualidad de España fue guiado en una especie de recorrido de reconocimiento por la sala de juegos, provista de cinco futbolines, máquinas de 'petacos' y billar, la piscina climatizada, la sauna, el pabellón cubierto, la sala de reuniones y la de televisión, que dispone de una pantalla gigante y una especie de graderío con asientos corridos a su alrededor; y el comedor, que tenía todas las mesas puestas.

De ese modo, se pudo saber que los miembros de la expedición española beben en sus comidas un crianza de Ribera del Duero (Emilio Moro), agua 'Salvus' y que aliñan sus ensaladas con aceite de oliva italiano y vinagre de Módena.

El segundo edificio visitado fue el hotel, en cuya recepción departían el doctor Genaro Borras y el fisioterapeuta Miguel Gutiérrez. Durante el recorrido se pudieron ver las salas de trabajo, provistas de pizarras y ordenadores. En la que utilizan habitualmente los técnicos de la selección, se estaba grabando un partido de Arabia Saudí, retransmitido por Al Yazeera, y todavía podían verse en la pizarra las alineaciones que los dos próximos rivales de España utilizaron en su enfrentamiento del miércoles contra los ucranianos. Primero se diseñaron y después se plasmaron sobre el terreno de juego.

La visita terminó con un vistazo a las habitaciones de los jugadores, que son individuales y disponen cada una de ellas de una televisión de plasma. A la salida, en una esquina del recibidor, una frase del gran Ernst Happel resumía el espíritu de las instalaciones: «Un día sin fútbol es un día perdido».



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