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Viernes, 16 de junio de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Hora y media de música con luz, bailes y cambios de ropa
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Una hora y media de concierto y toda una gira por delante. Shakira inició el martes la suya con retraso y con honores de cuenta atrás a la Expo 2008. Bien parecía que la colombiana quería esperar a que se fuera el sol para empezar a cantar y dejó que el reloj se fuera más allá de las diez y media para hacerlo. Estaba nerviosa ante el arranque de su gira mundial y lo dejó ver sobre las tablas. Lo cierto es no fue hasta el final cuando empezó a sentirse realmente cómoda en un concierto con un repertorio formado fundamentalmente por temas cantados en castellano y con sólo hueco para tres canciones en inglés. Su concierto de Gijón, salvo los ajustes que se puedan hacer en los próximos días, será muy similar, aunque posiblemente más engrasado y compacto tras otro día de rodaje en La Coruña.

Se acompaña la colombiana por una banda muy buena formada por tres guitarras (uno de ellos se encargaba también de otros instrumentos de cuerda), bajo, percusiones y teclados. Su voz la complementa una corista, que es precisamente la encargada de la guitarra acústica. Con esos mimbres, con dos pantallas de vídeo a ambos lados del escenario y con proyecciones sobre la parte central viste una gira con especial mención a la iluminación. Lleva un puente de luces circular sobre el escenario de auténtico escándalo. Con él, y con los cuatro cañones de luz que se sitúan sobre la mesa de sonido, se va tiñendo de rojo, verde o morado el escenario.

A él llegó la compositora después de dejar sonar el santoor, un instrumento de cuerda al que se fueron incorporando el resto y por fin el grito de Sharika de 'Estoy aquí' y los aplausos del público. Camiseta y pantalón negro fue su primer 'look' de la noche y 'Te dejo Madrid' y 'Don't bother' su segunda y tercera canción. Empezó fuerte y hasta tocó la armónica. Luego llegó una balada y a continuación otro tema inglés de su último disco, 'Hey you'. Para que volviera a escucharse la lengua de Shakespeare hubo que esperar hasta el final del espectáculo.

Entretanto fue hilvanando éxitos de diferentes álbumes, aunque con mayor presencia del volumen uno de 'Fijación oral'. 'Si te vas' y 'Obtener un sí' fueron los siguientes temas que animaron a un público que se volvió loco cuando sonó 'La tortura'. Ella misma presentó a su teclista, Albert Menéndez, un cubano rapero que anima como nadie y da la réplica a la perfección en el tema que popularizó junto a Alejandro Sanz. Se subió la camiseta, comenzó a mover el pecho y las caderas y se vivió uno de esos momentos de auténtico torbellino.

Pero también los hubo de calma. Se escucharon baladas, algunas de ellas acompañadas por la guitarra de Shakira. Una de las más aplaudidas fue 'No', un tema con el que la colombiana acostumbra a soltar más de una lágrima. El miércoles también. Para la ocasión vistió de rojo. Con un vestido vaporoso de inspiración japonesa entonó una canción que el público coreó con gusto. Y, acto seguido, llegó uno de los momentos álgidos con 'Suerte' y cambio de vestuario. Sujetador estilo árabe y falda de flecos fue la indumentaria elegida para la versión castellana de 'Whenever wherever' que arrancó con una coreografía espectacular. Una soga le sirvió para adornar los movimientos de cadera que marcaba la percusión. Y de la marcha más potente, a la calma de 'La pared', al mensaje de 'Pies descalzos' y al primer fin de fiesta que marcó 'Ciega sordomuda'. Shakira y su banda volvieron a escena con ritmos orientales. En 'Ojos así', la artista se volvió a servir de su dominio de la danza del vientre para hacer disfrutar al público, esta vez ataviada con un pañuelo de monedas.

Entonces ya estaba en escena la Shakira más auténtica y entregada, la que canta y baila, la que se arrastra y gatea sobre el escenario, la que se descalza para bailar los ritmos árabes. Llegó así el fin de fiesta mayúsculo con Albert Menéndez rapeando y la colombiana diciendo aquello de que 'My hip's don't lie', con sujetador estilo árabe y una suerte de velos dejando ver el movimiento de las caderas y las pantallas de vídeo ayudando al respetable a cantar en inglés. Se llenó el recinto ferial de Zaragoza de confeti multicolor y se acabó la noche. Su gira mundial está en marcha.



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