No habrá controles específicos, ni campañas especiales ni se perseguirán los incumplimientos. Los hosteleros de Gijón afrontan el primer verano con límites en las emisiones sonoras y el horario y lo hacen «tranquilos». De hecho, la Policía Local y el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento aseguran que, en lo que respecta al ruido de los bares, prácticamente sólo se actuará cuando haya denuncias. Es previsible que los mayores problemas se den durante las noches, cuando los agentes van en coches patrulla y, por lo tanto, es difícil que perciban excesos en el ruido, explican los responsables de la Policía Local, cuerpo encargado de la aplicación de la norma. En cuanto al área de Medio Ambiente, se llevarán a cabo inspecciones también por denuncias administrativas o en el caso de solicitudes de licencias de apertura, como hasta ahora.