Las fuerzas aéreas de Sri Lanka continuaron ayer bombardeando las posiciones de los insurgentes separatistas en represalia por el atentado del jueves, en el cual murieron 64 civiles, lo que hace temer una guerra abierta en el país.
«La aviación salió dos veces y bombardeó Kilinochchi y Millaitivu», dos ciudades del norte de la isla, en la zona guerrillera, indicó una fuente militar que solicitó el anonimato. Esta fuente no pudo indicar si hubo víctimas o daños materiales.
El jueves, el ejército lanzó los primeros ataques aéreos contra las posiciones rebeldes, apoyados por disparos de la artillería y navales, después de acusar a los Tigres para la Liberación del Eelam Tamil (TLET) del atentado contra un autobús que transportaba a civiles, el más mortífero de los diez últimos años.