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Lunes, 19 de junio de 2006
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CICLISMO
 Actualizado: 1.59 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
EN SOLITARIO. Samuel Sánchez ganó en la línea de meta de Gijón después de 130 kilómetros escapado. / E. C.
Ciclismo
El naranja del Euskaltel lo teñía todo. Aquel 4 de abril, en las calles de la localidad guipuzcoana de Segura, en lo que era el final de la segunda etapa de la Vuelta al País Vasco, Samuel Sánchez entró triunfador. Cruzó la meta, fijó su mirada al cielo, dirigió un beso a su madre fallecida y luego se llevó la mano al maillot. «¿Viste lo que hizo al entrar en meta?», preguntó un vasco a un asturiano mientras veían el triunfo. «Sí», contestó él. «Pues eso es lo que nos gusta a nosotros. Es humilde, buena persona y agradecido».
 
El maillot de la montaña es uno de los más disputados de la Vuelta a Asturias. Eladio Jiménez lidera la clasificación, con Toni Tauler y Óscar Sevilla peleando.
Fue la etapa más temprana. El pelotón de la Vuelta a Asturias inició la tercera etapa de la quincuagésima edición a las diez menos veinte de la mañana y veinte minutos más tarde Samuel Sánchez ya rompía el pelotón.
 

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