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Lunes, 19 de junio de 2006
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ASTURIAS
Asturias
Quads a todo gas
La venta de estos vehículos crece de manera exponencial y la DGT calcula que ya hay más de 75.000 en toda España Asturias fue la sexta provincia con más ventas hasta marzo, con 225 unidades repartidas en toda la región
Quads a todo gas
OCIO. Dos usuarios de quads se enfundan sus cascos para realizar una escapada. Estos vehículos permiten circular por casi todo tipo de terrenos. / SEVILLA
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Los quads están de moda. En apenas doce años en el mercado estos particulares vehículos, fundamentalmente enfocados al ocio, han experimentando un exponencial crecimiento que ha llevado a sumar, según estimaciones de la Dirección General de Tráfico (DGT) más de 75.000 unidades en toda España. Un híbrido entre moto y todoterreno que ya no se limita a 'visitar' los montes en excursiones de fin de semana, sino que es cada vez más habitual en todo tipo de carreteras e incluso entre las calles de las ciudades.

Los primeros quads llegaron a España en 1994 como una atracción más para los amantes del deporte y la aventura. Sin embargo su popularidad creció de manera espectacular y en los últimos años sus ventas casi se han multiplicado por diez. Si en 2000 se vendieron poco más de 3.500 unidades, el año pasado se distribuyeron a los concesionarios un total de 27.251 unidades.

Asturias no se queda atrás. En una región tremendamente atractiva para las rutas sobre cuatro ruedas, las ventas anuales de quads rondan ya el millar. Según datos de la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor), en 2005 se distribuyeron a los concesionarios asturianos 813 unidades, frente a las 699 de 2004. Esto situó a Asturias como la novena provincia con más ventas de este tipo de vehículos el año pasado.

Este año las cifras podrían aumentar aún más. Según Anesdor, en el primer trimestre las ventas de quads en Asturias sumaron 225 unidades -la sexta provincia-, frente a las 143 registradas en el mismo período de 2005. La moda sigue en auge.

Para todos los gustos

Un factor importante en esta creciente popularidad es, sin duda, el precio. En los últimos años comprar un quad se ha puesto ya al alcance de casi todos los bolsillos, con precios que varían desde los 2.000 hasta más de 12.000 euros. Según explica el gerente de JV Quad, Juan J. Valdés González, «la gama es muy abierta y se puede acertar con el gusto y las necesidades de cualquier cliente».

JV Quad es una de las empresas pioneras en Asturias en la venta exclusiva de estos vehículos. «La gente valora que te preocupes sólo de vender quads y que no compartas el concesionario con otras actividades como la venta de motos; les da más confianza». Según Juan J. Valdés, no existe un perfil claro de comprador: «Buscan evadirse un poquito de la vida diaria. Algunos quieren más libertad y modelos deportivos, otros prefieren dar una vuelta más tranquila por la montaña».

Pelayo García, gerente de Talleres RPM, distingue también dos clases de cliente: «La mayoría de la gente lo compra para hacer rutas, pero también hay muchos que lo hacen para el 'postureo', por decir que tienen un quad». En su opinión, y pese a las cifras, «hubo un tiempo en que se vendía más, hasta que se empezó a comentar que querían prohibirlos en el monte». En cualquier caso, prefiere esperar a la llegada del verano, «que es cuando suben las ventas». Debido a las particulares características de estos vehículos, y teniendo en cuenta las aficiones comunes de sus compradores, en ocasiones los propios vendedores organizan actividades en quad para su clientela. Juan J. Valdés cita como ejemplo las excursiones por circuitos especiales, las concentraciones y diversos campeonatos para los modelos más deportivos.

«Lo que pretendemos es ofrecer alternativas de ocio a los clientes», explica, «pero respetando siempre a los demás -cita a los ecologistas y los ayuntamientos-, para que disfruten sin miedo a estar deteriorando el medioambiente, que es nuestro medio en definitiva».

Pistas y montes

En Asturias existe alguna pista especialmente diseñada para el manejo de quads, como es el ejemplo de La Dorada, en Tineo. Este circuito ofrece casi dos kilómetros de tierra en las que se combinan llanuras y mesetas de hasta 12 metros, y ha sido escenario ya de diversos campeonatos deportivos. Sin embargo, la gran mayoría de aficionados prefiere salir a la aventura por terrenos abiertos.

Raúl Muriel, por ejemplo, vive en Gijón y aprovecha los fines de semana para salir con su quad por la zona rural del concejo. «Quedamos tres o cuatro amigos y vamos a hacer rutas por trialeras -zonas de suelo irregular- y barrizales. Disfrutamos más en invierno porque hay más charcos y menos gente», explica. Para él el único problema es llegar hasta estos lugares con el cuadriciclo. «Procuro moverme lo menos posible dentro de la ciudad porque sobre el asfalto es muy difícil girar».

Otro aficionado, Javier González, asegura no tener problemas para desplazarse. «Tengo un furgón para llevarlo, por lo que puedo quedar para salir con gente de toda Asturias». Javier compró su primer quad después de haber tenido un accidente con su moto. «Le cogí miedo». Explica que, como muchos, su primer contacto con estos vehículos fue en una ruta organizada por Arriondas. «Luego me decidí a comprar uno más deportivo, aunque hace poco lo cambié por un modelo todoterreno con tracción a las cuatro ruedas».

Javier González asegura que el mantenimiento del quad no es mucho más caro que el de otro vehículo, aunque reconoce que «si lo usas se rompe. Lo peor son las roturas de los ejes, llantas y amortiguadores, que pueden costarte 300 euros de reparación». Con respecto a la seguridad de estos vehículos, cree que «el peligro lo haces tú. Todo depende de lo que vayas haciendo. Cuanto más despacio vayas más rápido reaccionas».

En el punto de mira

Precisamente la seguridad es uno de los aspectos más criticados a la hora de hablar de estos vehículos. Carentes de un habitáculo que proteja a sus ocupantes, y con un peso superior al que pueda tener una motocicleta, los quads pueden suponer un grave peligro en caso de vuelco. Según explica el RACE, al circular por terrenos abruptos este tipo de accidentes suele ser el más habitual, junto con los impactos contra elementos rígidos.

Además por sus características técnicas también existen riesgos cuando se desplazan por carretera. Antonio Javier Lucas García, coordinador de Seguridad Vial del RACE, recuerda que al salir de los caminos es fácil perder adherencia «debido al barro que se pega a las ruedas». «Hay que vigilar el correcto estado de los elementos cuando se cambia de terreno», señaló. En su opinión es fundamental que los usuarios conozcan el manejo de los quads, «que sean conscientes de sus aptitudes, que valoren los riesgos y que vayan equipados de todos los elementos de protección, en particular el casco y la protección cervical».

El uso obligatorio de las protecciones es precisamente una vieja reclamación del RACE a las administraciones que podría verse resuelta próximamente con la modificación del Reglamento de Circulación. Actualmente no existe una normativa específica para los quads y su regulación depende de su clasificación dentro de una u otra categorías de vehículos.

Según la ley actual, en función de sus características los quads se pueden clasificar como 'vehículos automóviles', 'vehículos especiales' y 'vehículos ciclomotores', según conste en su permiso de circulación. Los dos primeros se pueden conducir con permisos de la clase B, aunque el uso de casco solamente es obligatorio en los 'vehículos automóviles'. En los quads 'vehículos ciclomotores' el casco sí es obligatorio, aunque a diferencia del resto no están obligados a pasar a Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

Otro aspecto polémico es su circulación por los montes, no tanto por los destrozos que pudieran causar, sino por el hecho de funcionar con gasolina y el consiguiente incremento del riesgo de incendio que comportan. Según una reciente modificación de la ley de montes, «la circulación con vehículos a motor por pistas forestales situadas fuera de la red de carreteras quedará limitada a las servidumbres de paso que hubiera lugar, la gestión agroforestal y las labores de vigilancia y extinción de las Administraciones Públicas competentes».

Esto significaría, de facto, la prohibición de acceso de los quads a las zonas de monte, aunque se puede autorizar la circulación «cuando se compruebe la adecuación del vial, la correcta señalización del acceso, la aceptación por los titulares, la asunción del mantenimiento y de la responsabilidad civil».



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