Compañeros y amigos rindieron ayer un emotivo homenaje a José Antonio Rodríguez Canal, director adjunto de El COMERCIO durante más de una década, con motivo de su jubilación. Un centenar de personas se reunieron en el restaurante Bellavista para almorzar y despedir a quien ha sido durante cuarenta años una referencia del periodismo escrito desde Gijón y para Gijón.
El protagonista del acto de despedida tomó la palabra para expresar su gratitud y hacer balance de una larga trayectoria profesional que arrancó en octubre de 1965 cuando la redacción de EL COMERCIO estaba en la calle Corrida. Canal, formado en la Escuela Oficial de Periodismo, fue presentado a Francisco Carantoña por Juan José Plans. Ya no estaban por aquel entonces ni Paco Taibo ni Mauro Muñiz ni Adeflor, cuyos artículos había devorado con fruición en su juventud.
El periodista calificó de «heroica» la época en que inició su andadura periodística. «Los medios eran muy escasos y la rotativa no daba más de doce páginas de tipo sábana -recordó-, pero el periódico estaba el número 33 de España en difusión incluidos los diarios deportivos y económicos», relató.
Luego le tocó vivir la mudanza a Teodoro Cuesta, los cambios de rotativa, la reconversión tecnológica con el paso del plomo a la fotocomposición y los nuevos aires políticos de la Transición. Pero en todo ese tránsito, aseguró Canal, «se mantuvo el espíritu inalterable de EL COMERCIO de Adeflor y el diario fue la referencia periodística en Gijón y en los círculos influyentes de la sociedad asturiana».
El siguiente acontecimiento en la hoja de ruta de su carrera periodística fue la vinculación de la cabecera a un gran grupo de comunicación y además «afín». Con todo, puso de relieve que EL COMERCIO «es el único diario asturiano con un 49% de capital enteramente asturiano y gijonés». Y ahora lo deja en plena eclosión de la información multimedia, pero él pronostica que nunca desaparecerá el papel como soporte de lectura.
Rodríguez Canal hizo asimismo un emotivo repaso de los directores con los que ha trabajado codo con codo hasta el momento del merecido descanso y para todos ellos tuvo palabras de reconocimiento y elogio. Esto le dio pie para explicar su forma de entender el trabajo en equipo en todos estos años.
Contraste de opiniones
«Es imprescindible la ayuda de todos. La relación con los demás debe basarse en la lealtad. Y esto es válido con el director, con el jefe, con el compañero y también con el subordinado», expuso. Una lealtad -dijo- «entendida no como obediencia ciega y sí como contraste de opiniones». «Ésta ha sido mi norma de actuación en 40 años de vida laboral y por eso me voy con la satisfacción del deber cumplido», aseveró. Esa marcha será en cierto modo relativa, ya que Canal aprovechó la ocasión para anunciar que seguirá expresando su opinión sobre la actualidad más cercana «hebdomadariamente (con periodicidad semanal)».
Entre los amigos que quisieron arropar al periodista en tal especial momento estuvo toda la plana mayor de El COMERCIO. Muy cerca de Canal se sentaron el presidente de honor del consejo de administración, José García Prendes Pando; el actual presidente del órgano rector de la empresa, Jose María González; el director general Julio Maese; el director del periódico Íñigo Noriega y su antecesor en el cargo Juan Carlos Martínez Gauna.
Julio Maese, que ejerció de maestro de ceremonias, agradeció «el esfuerzo dedicado, la lealtad y la exigencia» del homenajeado en todos sus quehaceres profesionales. Algo que demostró con creces -recordó- en los años en que Canal fue enlace sindical como secretario del comité de empresa.
La intervención más emotiva fue la protagonizada por Íñigo Noriega. El director de EL COMERCIO glosó una entrañable semblanza de Canal, del que alabó su «sentido de la justicia, altruismo y precisión en el lenguaje como el Espasa». Así reveló que el veterano periodista recaudó dos reales para el busto en honor a Fleming y que de no haber encarrilado su vida en la prensa le hubiera gustado ser coronel o cardenal. Antes de fundirse en un abrazo con él, Noriega devolvió a quien ha sido su mano derecha durante los dos últimos años las primeras palabras que éste le dedicó: «A tus gratas órdenes querido director».
También le testimoniaron su afecto en persona, entre otros muchos, el director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García; el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín; el presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango; José Manuel Agüera Sirgo, consejero de CAPSA y Duro Felguera, y Jorge Costales, director financiero del Grupo Masaveu. De todos ellos recibió como obsequio un reloj, un dibujo con su efigie del dibujante Gaspar Meana y una insignia del Sporting. Graciano García le dedicó una lujosa edición del 'Paraíso' de Dante Alighieri.