El Principado duda ahora de la conveniencia de propiciar la apertura progresiva de ramales en el enlace de Ceares según se vayan ejecutando. El departamento que encabeza Francisco González Buendía había visto con buenos ojos esta posibilidad siempre que las entradas en servicio parciales no dificultasen el desarrollo del resto de las obras y no generasen trastornos circulatorios en la zona.
En la mente de la Dirección General de Carreteras estaba el repetir, en la medida de lo posible, la experiencia del enlace de la autovía minera en Mieres, en funcionamiento desde hace escasos meses.
Sin embargo, la complejidad de la infraestructura gijonesa que tiene forma de turbina, con 7,3 kilómetros de entradas y salidas que repartirán el tráfico en todas las direcciones posibles, invita a la cautela antes de aventurarse a un paso de este tipo.
Máxime teniendo en que cuenta que el Gobierno regional tiene previsto invertir en esta actuación cerca de 25 millones de euros. 18 para el enlace propiamente dicho con la A-8 y la AS-I y el resto hasta completar la inversión para la conexión de ese nudo de comunicación con el viario urbano de la ciudad.