YA hace meses que en estas misma columna manifesté mi opinión en contra de la absorción -que no fusión- del Centro Asturiano por nuestro Real Grupo de Cultura Covadonga. El presidente, Ángel Cuesta, sabe por experiencia lo que es tener una sociedad deudora. Él fue tesorero y contador en la directiva que presidió Manolo Pinilla y de la que yo fui vicepresidente. Conoce del régimen de austeridad que hubimos de sostener por liberar a la entidad de sus deudas. ¿No supondrá lo mismo la absorción del Centro? Por otra parte, si el Grupo quiere incrementar su superficie, hágalo en los terrenos adyacentes. A un buen precio, todos venden. De otro lado, un aparcamiento subterráneo dejaría al Grupo más terreno a su costado. Todo antes de ir a Mareo -menuda distancia- donde quien no tenga coche propio tendrá serios problemas de desplazamiento, mientras que el 'Grupo 2000' tiene un servicio de autobuses cada menos de diez minutos.
Repito e insisto que no soy partidario -y lo digo- de esa absorción. El Centro Asturianoquiero creer que tiene medios para subsistir como ha dicho su ex presidente, Isaac Vigil. Es una sociedad centenaria que honra a Gijón, como lo honra también el Real Grupo. Voto porque ambas pervivan. Cada una por su lado. Y que el Grupo se expanda por su entorno actual, zona deportiva, y que gaste sus dineros en eso. Partir la sociedad en dos, territorialmente, no puede ser bueno.
En fin, mi postura está muy clara. Conste que acepto de antemano cualquier opinión en contrario y que, como buen demócrata, aceptaré siempre la opinión de la mayoría. En este aspecto, lo mejor que podría hacer la directiva del Real Grupo Covadonga es organizar entre todos sus socios mayores de edad una especie de referéndum. Creo que eso sería lo mejor para el Grupo y para todos.