Los países que se oponen a la caza de ballenas obtuvieron su tercera victoria consecutiva sobre los partidarios de esa práctica, en medio de una lluvia de insultos que marcó en la jornada de anteayer la conferencia anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en St. Kitts y Nevis. Sin embargo Japón, uno de los principales interesados en la caza del cetáceo, estuvo muy cerca de obtener una victoria simbólica en una votación sobre un tipo de caza comercial y sus representantes afirmaron que el país está más cerca que nunca de revertir la mayoría a su favor.
Australia reafirmó su postura conservacionista y calificó la actitud de Tokio como «inhumana, repulsiva y detestable», en una airada respuesta a la delegación japonesa. «El resultado es Ballenas 3, Japón 0», dijo Patrick Ramage, del Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW), después de que la comisión rechazara por 31 votos a 30 la propuesta nipona de permitir la caza comercial a algunas de sus poblaciones costeras.
La caza comercial de ballenas está bloqueada por una prórroga que data de 1986, pero apelando a una cláusula de la prórroga que permite la captura de estos animales con «fines científicos» (destinados a enriquecer los conocimientos sobre los cetáceos), Japón y otros países reanudaron su caza. En todo caso, una eventual mayoría simple no representaría más que una victoria poco más que simbólica para los países cazadores, puesto que la situación actual sólo puede modificarse con un 75% de los votos, pero le permitiría a Japón liderar los debates de la CBI.