Como en un balneario. Control médico, alimentación cuidada, temperatura apropiada. Todo dispuesto para que los peces se encuentren como en su propia casa, a cuerpo de rey. ¿Que tienen parásitos? Se les da un tratamiento específico para acabar con los invitados indeseados. Todo tiene que estar en perfecto estado. Sólo en ese momento, los peces pasan a formar parte de la zona expositiva del acuario, a integrarse en el museo vivo. Todos esos cuidados se prestan en la zona específica de cuarentena. Algo así como una clínica en la que una bióloga, Cristina Lozano, y una veterinaria, Susana Acle, se desvelan por la salud de los animales, por que muestren su belleza tanto interior como exterior.
La zona de cuarentena son, en realidad, dos, perfectamente diferenciadas. La temperatura ambiente y la del agua son las que marcan la diferencia. No es igual tratar con peces de nuestro medio, del Cantábrico, que con los tropicales, acostumbrados a un hábitat mucho más templado e incluso unas aguas con más bajo nivel de salinidad. Allí están los pequeños esturiones nadando en uno de los grandes tanques. El frío se nota en el cuerpo. ¿Quién pasa por la cuarentena? Se suele pensar que sólo los nuevos animales que se incorporan al acuario tienen esa obligación. Esto, con ser cierto, tampoco lo es del todo. Si se percibe que uno de los peces no goza de buena salud, no nada de forma correcta o da muestras de un comportamiento poco acorde a sus características, se 'pesca' del tanque e ingresa en esta especie de UVI de control de su salud.
En esta zona de balneario, para empezar, el agua tiene un nivel de salinidad más bajo, el suficiente para que el pez no sufra, pero sí para que los hipotéticos parásitos que le puedan estar afectando y que son mucho más sensibles, fallezcan sin remedio. Luego, se les controla la alimentación y, desde luego, el nivel de estrés. Pero, entonces, ¿los peces pueden llegar a tener estrés? Ya se habló de que el gran tiburón toro, Elisa, podría haber sentido esa sensación, ese estado nervioso, después de su traslado desde el acuario de El Grove, pero es que los peces están en su misma situación. ¿Por qué?
Nerviosismo
Los motivos son variados y, desde luego, no exclusivos de los animales en cautividad. Una de las causas, la que puede resultar más lógica, es la persecución que un pez pequeño puede sufrir por parte de otro de mayores dimensiones. Un poco lo que suele suceder en los colegios, con los habituales mayores que van de matones con los alumnos de los cursos inferiores. Ninguna gracia les debe de hacer a los 'pezqueñines' verse perseguidos por el tanque por otro elemento de su especie. Pero también pueden tener un cierto estado de nerviosismo por un cambio de alimentación, de las condiciones del agua, de un traslado y, en general, todo lo que suponga para el animal unas nuevas condiciones de vida.
Eso puede suceder tanto en un acuario como en plena naturaleza y, desde luego, los peces son mucho más vulnerables en esa situación de estrés. No hay otra solución mejor. Se les lleva a los tanques de cuarentena, se les deja solos o con otros de su misma especie y sólo es una cuestión de tiempo que recuperen. El balneario nunca falla.