Acaba de nacer y la vida que ahora inicia es un libro en blanco y abierto a toda esa información, sensaciones y experiencias que le proporciona el entorno. De cómo sean dependerá la manera en que se forje su futuro carácter, personalidad y aptitudes. Por eso, en la mano de los padres y de la familia está proporcionarle el ambiente más adecuado para potenciar su capacidad de observación, razonamiento y autoestima. «Las vivencias de estos primeros años determinarán en gran medida los circuitos neuronales, de manera que a más conexiones entre neuronas más potente será su red neuronal». Así lo explica la psicopedagoga Mónica S. Florido, para quien la la estimulación temprana juega un papel muy importante en el aprendizaje del niño. En su opinión, los tres primeros años de vida son decisivos en la formación de su mente, «y dejarlos pasar no es más que retrasar el proceso».