Pocos niños llegan al primer curso de Primaria sin saber leer mínimamente. Antes, el aprendizaje de la lectura estaba reservado al colegio y se hacía siempre a los seis años porque se consideraba que era cuando el niño tenía la madurez intelectual para asimilar esos conocimientos.
Pero las cosas han cambiado y a muchos pequeños se les ofrece esta posibilidad en casa, a pesar de que la profesora de Psicología Evolutiva, Carmen Linares, piense que la casa no debe ser la escuela, sino el hogar enriquecedor en el que el niño puede refugiarse y sentirse totalmente reconfortado.
Pero los expertos coinciden en que la madurez que adquiere está directamente relacionada con la estimulación recibida. La diferencia entre enseñar a leer con dos años en lugar de seis es la técnica que se utiliza.
Para un niño pequeño, una letra es un signo que no significa nada, pero una palabra asociada a algo familiar le resulta muy fácil de aprender. Así, y con grandes dosis de cariño y sin forzar ni aburrir, se logra la educación temprana.