A su familia y a la afición. A ellos dedicó ayer Fernando Alonso el título de Hijo Predilecto de la ciudad, que recibió de manos del alcalde, Gabino de Lorenzo, ante algo menos de 2.000 personas en el Auditorio Príncipe Felipe, en un acto de una hora de duración.
El piloto quiso agradecer a su familia no sólo el apoyo a su carrera deportiva, sino una educación que le ha hecho «ser sincero siempre». Aseguró que decir la verdad en todas las ocasiones, «en un mundo como el mío y con la prensa», le causa problemas, pero pese a ello está «orgulloso» de su sinceridad.
También lo está «de esta preciosa ciudad» y de «llevar el nombre de Asturias por los cinco continentes». Que «el nombre de Oviedo se escuche en francés e inglés, y que todo el mundo lo intente pronunciar, es una sensación increíble», dijo.
Por el orbe viaja también con él la afición: «Todos los ovetenses y asturianos sabéis que cada vez que estoy en el coche, vosotros también estáis allí apoyándome». «Ojalá os sintáis orgullosos cuando ganamos carreras o campeonatos, como yo lo estoy de esta preciosa ciudad», añadió, entre abrumadores aplausos.
El Ayuntamiento invitó a cinco de los seis presidentes que ha tenido el Principado: el actual, Vicente Álvarez Areces, junto a Sergio Marqués, Antonio Trevín, José Luis Rodríguez Vigil y Pedro de Silva, acompañaron al piloto sobre el escenario. El director de la Fundación Príncipe, Graciano García, glosó la figura del campeón asturiano.
El himno corporativo de Oviedo, presentado en abril y obra de Manuel Pacho, sonó durante la proyección de dos montajes de video: uno al inicio del acto, sobre los comienzos del piloto, y otro al final, sobre sus éxitos. La banda de gaitas Ciudad de Oviedo cerró el acto con la 'Marcha de mayo', pieza de José Manuel Gutiérrez estrenada en la boda de los Príncipes y el 'Asturias, patria querida'.
De la solemnidad se imbuyeron los discursos. Graciano García, deslumbrado por Luisa, la abuela del piloto, alabó como «único camino para ir a donde se quiere llegar» la «firme voluntad, los claros principios, la grandeza de espíritu, la constancia, el equilibrio y la esperanza, el esfuerzo y el trabajo abnegados». Álvarez Areces dijo que el despegue de la comunidad autónoma se ve «reflejada» en la carrera de Alonso, y que Oviedo y Asturias le acompañan cuando compite «por todos los circuitos y en todos los continentes». Antonio Trevín aludió a un «joven ovetense y celebridad mundial».
Toda la solemnidad se perdió al final, a carreras. Las del público que se volcó, concluida la hora que duró el acto, hacia el escenario para lograr un autógrafo. Alonso firmó los que pudo antes de abandonar las tablas, el Auditorio y Oviedo rumbo a Canadá, donde este fin de semana se disputa un nuevo Gran Premio. Mientras su padre, José Luis y su manager Luis Abad, seguían el acto entre bambalinas.
Pergamino y cuadro
Los niños, que ocupaban la sala de cámara, no pudieron sin embargo acceder a su ídolo. Tampoco los curiosos que se agolpaban a la entrada del Auditorio. Alonso salió en coche camino del aeropuerto desde el garaje de Yela Utrilla.
Como recuerdo, Alonso se llevó, enmarcado, el título de Hijo Predilecto. «Un pergamino precioso elaborado por las Pelayas», recordó Gabino de Lorenzo, mientras pedía con coña al piloto: «Fernando, me tienes por el aparato», y le tendía el micrófono. También se llevó «un regalo», un retrato del campeón celebrando el título mundial de pilotos que consiguió el año pasado. ¿Su autor?, el arquitecto «casi ovetense José Rivas», explicó el alcalde.