Pasqual Maragall renunció ayer a su reelección y anunció elecciones autonómicas en octubre. El primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, es el dirigente socialista que cuenta con más apoyos para sucederle como candidato.
El presidente catalán anunció su renuncia en una declaración institucional en el palacio de la Generalitat. Con serenidad y cierta tristeza en su rostro, explicó que había madurado su decisión «desde hace tiempo». «Seguramente todo se puede mejorar, quizá algunas cosas mejor que no hubieran pasado, pero hemos hecho lo que teníamos que hacer y he cumplido mis objetivos como persona, como partido y como gobierno. Es la hora de dar paso a nuevos equipos, nuevas personas y nuevos liderazgos. Es la hora de la renovación política», dijo.
Maragall confirmó que disolverá el Parlamento autonómico a finales del mes agosto y convocará las elecciones autonómicas para octubre, probablemente el domingo 22. Esta misma semana abrirá una ronda de conversaciones con los líderes de los cinco partidos parlamentarios para concretar la fecha de los comicios.
Finalmente, el presidente catalán no ha podido resistir a los efectos de la crisis gubernamental que culminó con la quiebra del tripartito y ha erosionado su figura política. El dirigente socialista tuvo también que hacer frente a la dura oposición de un importante sector de la dirección y las bases del PSC, que ya no veían en él la persona más capacitada para ser de nuevo el candidato de su partido a la Generalitat.
Abandonado por los suyos y criticado por el PSOE, ha tenido que tirar la toalla. El próximo lunes, la ejecutiva del PSC pondrá en marcha los mecanismos para la designación de su cabeza de lista, que casi con toda seguridad será Montilla. El portavoz de la Generalitat, Joaquim Nadal, afirmó ayer, en declaraciones a la Ser, que «todo apunta a que puede ser candidato».
Dominio de CiU
Pasqual Maragall recordó en su declaración que adquirió el compromiso político de ser presidente de la Generalitat para poner «fin a un periodo monocolor y al dominio de una sola idea de Cataluña», en alusión a los gobiernos de CiU, porque quería «convertir a mi partido en el primer partido del país» y «contribuir decisivamente a ampliar una nueva propuesta de España plural». El mandatario catalán consideró cumplidos estos objetivos con la aprobación de un nuevo Estatuto «más maduro, sabio y ambicioso» y con la influencia «en la opción del socialismo español por una profundización federal de la España de las autonomías». «El camino hacia la España plural abierto por Cataluña es hoy imparable y todos los pueblos de España han de recibir los beneficios», aseguró.
El jefe del Ejecutivo catalán no aludió en ningún momento a sus socios de gobierno, aunque sí hizo una encendida defensa del PSC, el partido que «más ha hecho» por el Estatuto. «Ha sido y seguirá siendo mi proyecto», añadió, y prometió «seguir compartiendo este esfuerzo colectivo» de los socialistas catalanes, porque «hemos trabajado y mucho para llegar hasta aquí y ahora toca seguir haciéndolo como Gobierno de Cataluña y no como plataforma electoral».
«He procurado ser digno del honor del cargo de presidente de todos los catalanes. Mientras sea presidente de Cataluña y al día siguiente seguiré trabajando por lo que considero como el proyecto más digno que este país puede imaginar», concluyó Maragall, quien tuvo palabras de agradecimiento para «los amigos, compañeros y ciudadanos que han estado cerca de mí y conmigo y que me han apoyado durante tantos años», y expresó su deseo de que «2006 pase a la historia, no sólo por el Estatuto, sino por el otro gran logro: la paz en el País Vasco».
Aplauso de los partidos
La mayoría de los partidos catalanes aplaudieron la decisión de Pasqual Maragall de no presentarse a la reelección y la interpretaron como la «máxima expresión» del «rotundo fracaso del tripartito».
El portavoz de CiU en el Parlamento catalán, Felip Puig, opinó que la renuncia del 'president' ha sido la «crónica de una muerte política anunciada» y una prueba de la falta de «liderazgo» de Maragall.
Por parte del PP, su portavoz parlamentario, Francesc Vendrell, interpretó la renuncia a la reelección como una muestra la «debilidad dentro de su partido del presidente de la Generalitat» y de la propia «debilidad interna» del PSC.
ERC manifestó que tras el anuncio del Maragall se abre en Cataluña «un escenario magnífico» para que el partido independentista aproveche esta «oportunidad» y recupere «el liderazgo del catalanismo».