elcomerciodigital.com
Viernes, 23 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES



Bodas
Vuelos baratos
Comuniones y bautizos
Ofertas Caribe
Alquiler de coches
Música MP3
Moda
Tarot
Dietas
Películas DVD
PC portátil
Mundial fútbol
Hoteles
Fórmula 1
Idiomas
Pilates





El Comercio
Canal 10 TV
El Comercio Digital
La Voz de Avilés

Tarifas en formato PDF

DEPORTES
Más Fútbol
España pone a su banquillo en el escaparate ante Arabia
Raúl jugará desde el comienzo del partido, mientras que Aragonés reserva a David Villa para la segunda parte
España pone a su banquillo en el escaparate ante Arabia
A OTRA COSA. Los jugadores españoles afrontan el partido de hoy como un trámite y ya sólo piensan en conocer a su rival en octavos de final . / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Con todas las miradas puestas en los octavos de final y en los posibles rivales para ese cruce a vida o muerte, España juega esta tarde en el estadio Fritz Walter de Kaiserslautern (16 horas, La Sexta y Cuatro) un partido que sería un puro trámite carente de interés si los Mundiales no fueran lo que son y la propia grandeza del torneo no evitara la existencia de encuentros intrascendentes. Cuando a uno le observa todo el planeta, siempre se juega algo. En este caso, se podría decir que la selección española, cuya portería será defendida hoy por Cañizares en una decisión de Luis Aragonés que ha generado bastante controversia, se juega el orgullo, mientras que los jugadores que saltarán al campo, suplentes todos ellos en los dos partidos anteriores, se jugarán su prestigio.

El gran aliciente del choque, de hecho, no es otro que comprobar la verdadera profundidad del banquillo español: cuántos jugadores están en disposición de ponerle las cosas difíciles al seleccionador, como él mismo reclamó ayer en la rueda de prensa que ofreció al llegar a Mannheim, y cuántos están condenados a interpretar un papel secundario. Y todo ello, por supuesto, pensando en el partido de octavos; en un duelo crucial para el cual el seleccionador, según confesó, ya tiene elegido el traje, pero todavía no la corbata. Ésta dependerá del rival que toque en suerte (Suiza, Francia o Corea) y, desde luego, del rendimiento que ofrezcan hoy una serie de futbolistas a los que Luis Aragonés examinará con lupa.

La ocasión de Raúl

Uno de ellos será Raúl, que jugará los primeros 45 minutos y dejará su sitio a Villa tras el descanso. Animado tras su decisivo gol ante Túnez, el capitán de la selección quiere recuperar su sitio en el once. Sabe que el puesto de Luis García, un futbolista impredecible que pasa de repente del protagonismo más absoluto a un preocupante estado gaseoso, está en entredicho y se ha conjurado para aprovecharse de ello con una actuación convincente. Raúl va a exprimirse a conciencia durante la primera parte. De lo que demuestre dependerá que recupere los galones que añora. Muy pocos dudan de que, si el madridista se luce, Luis Aragonés tirará de su experiencia, su instinto competitivo y su olfato goleador para el partido de octavos.

Otros internacionales con posibilidades de reivindicarse son Cesc, Joaquín y Reyes. El primero estuvo espléndido ante Túnez. Tanto que son muchos los que se preguntan si el 'sabio de Hortaleza' no asume un riesgo innecesario al alinearlo hoy, habida cuenta de que el centrocampista del Arsenal arrastra una tarjeta amarilla y, si viera otra, se perdería el siguiente encuentro. En cuanto a Joaquín y Reyes, su objetivo es el mismo: convencer al seleccionador de que el juego por las bandas continúa siendo un arma potente que España debe explotar. Y no sólo en situaciones de emergencia, cuando el rival se atrinchera y es necesario un abrelatas, como ocurrió ante los tunecinos.

La entrada en el equipo de estos dos jugadores y de David Albelda como medio centro en lugar de Xabi Alonso obliga a pensar en una España diferente. Se trata de algo inevitable, pura ley del fútbol, por mucho que Luis Aragonés asegurara ayer que la selección jugará igual que en los dos partidos anteriores. Sencillamente, no es posible. Podrá jugar mejor o peor, pero no de la misma manera. ¿O no es muy diferente jugar con Xabi Alonso, Xavi y Senna en la medular y Villa, Luis García y Torres arriba que hacerlo con Albelda, Cesc e Iniesta y un trío ofensivo formado por Joaquín, Reyes y Raúl? Lo quiera o no el seleccionador, aunque Albelda se esmere como nunca tocando el balón y los extremos hayan aprendido a tirar diagonales, no es lo mismo.

En cualquier caso, juegue como juegue, la selección española es clara favorita. Nadie se imagina un borrón ante los saudíes y menos Luis Aragonés, que quiere cerrar el círculo de los 9 puntos. Otra cosa es que la corrección política (o deportiva, como se quiera) obligue a ensalzar al rival y a ahondar en el discurso de que la igualdad es máxima y de que, en el fútbol actual, no hay enemigos pequeños. Pero la diferencia de calidad es evidente. Y un buen ejemplo es que Arabia Saudí fue goleada en el segundo partido por la misma selección a la que España había goleado en el primero.

De hecho, si alguien reconoce la superioridad de España, a la que ve como una de las favoritas del torneo, es Marcos Paquetá, el técnico brasileño que dirige a 'los hijos del desierto'. «Nos enfrentamos a una candidata al título», afirmó. Kaiserlautern



Vocento