Como cabía esperar antes de arrancar el Mundial, Ucrania y Túnez afrontan hoy, en el Olímpico de Berlín, su gran final. Con España disparada en el liderato, en este duelo inédito se juegan la supervivencia. Los de Oleg Blokhin parten con ventaja, les sirve el empate y pueden aprovechar con sus contraataques la mayor necesidad de los magrebíes, hartos de no saber administrar sus ventajas y ahora obligados a ganar.
Si es cierto que el fútbol es un estado de ánimo, los europeos lo tendrían ganado. Su goleada en Hamburgo ante Arabia Saudí (4-0) les permitió superar la depresión por su pobre papel ante España, reivindicarse y demostrar al mundo que no fue casualidad su clasificación.