En plan pachanga, con medio equipo suplente y Ronaldo reencontrado con los goles, Brasil bailó a Japón y al fin deleitó en este Mundial. Ante un rival aseado, que deja jugar, carece de malicia y se marcha de Alemania con la cabeza alta, la 'canarinha' quiso gustarse y empezar a meter miedo.
Es una maravilla ver como permutan sus posiciones y aparecen por todos lados jugadores como Kaká, Robinho y, sobre todo, Ronaldinho, el gran líder de esta selección.
Son anárquicos, no sujetan a ningún dibujo ni se someten al sistema, pero es una maravilla verlos conectar y disfrutar de su profesión donde tantos otros caen prisioneros del miedo, de la presión.
Muestran fisuras, no son invencibles, pero juegan un fútbol de otra dimensión. Y más, si como ocurre con el equipo entrenado por Zico, un mito en Brasil, los adversarios no les enciman y arriba tienen al 'Fenómeno'.
Con todo resuelto en esta primera fase que los favoritos se toman casi a beneficio de inventario, Parreira optó por ser precavido y apostó por las rotaciones. Del habitual equipo titular, dejó fuera a Cafú y Roberto Carlos, los dos veteranos laterales, a los medios Emerson y Ze Roberto, y al delantero Adriano.
Mantuvo a Ronaldo, pese a estar 'amenazado' por las tarjetas, porque quería que recuperase el olfato, subiese su autoestima y acabase con las críticas y los comentarios sobre su evidente sobrepeso. Y cumplió su objetivo.
El '9' madridista estuvo más participativo que ante croatas y australianos, marcó un tanto clave, el que suponía el empate cuando el primer tiempo agonizaba, puso la guinda al triunfo y pudo hacer tres o cuatro más.
El felino Kawaguchi
Kawaguchi, un felino en la portería japonesa y en el Jubilo Iwata, ya que su breve período en Dinamarca no cuajó, demostró en el arranque por qué no tiene sustituto después de 91 partidos internacionales. Aunque es bajito (1,79) y sufre en las salidas por alto, su agilidad bajo palos es extraordinaria.
Sólo esa rapidez y colocación le permitieron hacer cinco intervenciones sobresalientes en apenas 20 minutos que mantuvieron vivo el duelo. Luego, lo que son las cosas, se tragó el disparo envenenado de Juninho que volteó la situación.
Ronaldo y Robinho, ambos en dos ocasiones, y Juninho Pernambucano, se estrellaron de todas las formas posibles contra el guardameta nipón, que hizo soñar despierto a su país mucho más tiempo de lo que la abismal diferencia futbolística entre ambos países precisa.
Él solito permitió a los asiáticos venirse arriba e incluso ponerle picante a la noche con un golazo de Tamada.
Pero cuando todo Japón echaba cuentas y miraba de reojo al duelo de Stuttgart, Ronaldo apagó la calculadora al culminar una gran combinación iniciada por Ronaldinho y continuada por Cicinho.
Fin de la incertidumbre
Y ahí se acabó la incertidumbre, ya que en la segunda mitad los sudamericanos jugaron a placer. Juninho encarriló el triunfo con un zapatazo que apenas vio el portero, y Gilberto, otro 'suplente', agarró un zurdazo cruzado y seco, de esos imparables.
Parreira, sentado junto al viejo Zagallo, aprovechó la coyuntura para quitar de un plumazo Ronaldinho y Kaká. Para qué arriesgar si el Mundial empieza ahora, pensó. Listo, dejó a Ronaldo. Era la noche ideal para que mojara de nuevo y entrase en escena.