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GIJÓN
El Principado dará luz verde en quince días al derribo de la estación de ALSA
La rehabilitación de las instalaciones ya tiene el visto bueno municipal y obtendrá la licencia de obra en cuanto se reciba el informe de Patrimonio. La construcción de las nuevas dependencias para el uso de los viajeros respetará la fachada de Manuel del Busto y arrancará después del verano
El Principado dará luz verde en quince días al derribo de la estación de ALSA
LATERAL. Fachada que da a la calle de Magnus Blikstad, de nulo valor arquitectónico, que podría ser parcialmente derribada. / S. NAREDO
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La Comisión de Patrimonio del Principado de Asturias, un organismo dependiente de la Consejería de Cultura, dará luz verde a mediados de julio a la actuación que permitirá el derribo parcial de la actual estación de autobuses de ALSA y acometer una rehabilitación provisional de las instalaciones. Este organismo se reúne dos veces al mes y fuentes de la consejería confirmaron que este proyecto obtendrá el dictamen positivo en unos quince días.

El concejal de Urbanismo, Jesús Morales, aseguró ayer a EL COMERCIO que la propuesta de intervención sobre el edificio tiene ya el visto bueno municipal y que su departamento está sólo a la espera de recibir el citado informe autonómico para conceder la preceptiva licencia de obra. El paso siguiente será, explicó Morales, acordar con la empresa de transporte el plan de trabajo, ya que es más que previsible que la actuación conlleve afecciones al tráfico, por la necesidad de salvaguardar con medidas especiales la parte catalogada del inmueble. No obstante, tanto el Ayuntamiento como la propia ALSA son proclives a dejar que transcurra el verano para que el inicio de las obras «no penalice a los usuarios» en la época de mayor afluencia de visitantes a la ciudad.

Con esta solución transitoria se conseguirán varias cosas que interesan a ambas partes. Por un lado, se eliminarán los deteriorados y feos andamiajes que sostienen la fachada en cuestión de la terminal. Por otro, se ganará seguridad para los personas y vehículos en una calle que soporta una fuerte circulación rodada y peatonal.

Según lo que ha trascendido hasta el momento del proyecto, la actuación deberá respetar la fachada de Manuel del Busto, por formar parte del catálogo de edificios protegidos de la ciudad, en la esquina entre las calles de Llanes y Magnus Blikstad. Esta pieza arquitectónica ha protagonizado durante muchos meses el principal tira y afloja en las negociaciones entre la empresa de autobuses y los técnicos municipales.

ALSA llegó a plantear la posibilidad de demoler la fachada protegida y reconstruirla copiando el original de forma fidedigna. La idea fue desestimada por el Ayuntamiento de Gijón para no sentar un peligroso precedente en lo que se refiere a las licencias de rehabilitación de inmuebles catalogados. Si el operador de transporte recibía permiso para derribar y copiar el modelo, sería muy difícil a partir de ahí frenar la lluvia de peticiones similares.

En cuanto a la remodelación propiamente dicha, la intervención en ciernes prevé derribar el ala de nulo valor arquitectónico que tiene fachada a la calle de Magnus Blikstad. En el espacio liberado resultante la intención de la compañía de transporte es habilitar unas instalaciones provisionales para uso de los viajeros: salas de espera, taquillas de venta de billetes, servicio de facturación, así como sus servicios administrativos.

En la actualidad todas estas dependencias están ubicadas fuera de la estación y en locales de alquiler, algo que no satisface a la empresa ni a los miles de personas que cada día usan los autobuses que salen de esta terminal de transporte por carretera.

Según ALSA, desde el accidente del verano de 2002, que obligó a reformar las instalaciones hasta dejarlas con el aspecto actual, la estación ha perdido no menos de un tercio de su superficie útil.

La estación tiene un movimiento de viajeros muy elevado, que tiende a subir. Las cifras más recientes que maneja ALSA apuntan a una media de 12.000 viajeros diarios o, lo que es lo mismo, la entrada y salida de más de 550 autobuses de largo y corto recorrido en muchas direcciones de Asturias, España y Europa.

Futuro uso residencial

Los espacios de la calle de Llanes próximamente remozados deberán permanecer operativos varios años, hasta que haya una nueva estación intermodal en Moreda asociada al plan de soterramiento de las vías. No hay que olvidar tampoco que el destino final del solar que hoy ocupa la estación de autobuses de Gijón será el residencial. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobado a finales del pasado año prevé que en el espacio liberado por los andenes de la terminal se construirán viviendas y se habilite una calle peatonal.



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