Prohibido quedarse con hambre. El barrio de La Luz se convirtió ayer en un enorme restaurante improvisado en el que los olores a comida no desaparecieron en todo el día y de los que pudieron disfrutar los numerosos vecinos que salieron a la calle para participar de las populares fiestas de San Pablo.
A lo largo de todo el día la cancha del colegio Juan Ochoa sirvió de comedor para todos los que quisieron pasarse a degustar una 'tapita' de pulpo. Ya por la tarde, una decena de vecinos participó en el popular concurso de tortilla española, aunque sólo tres pueden presumir de que las suyas fueran las más sabrosas. Se trata de Mª Dolores (primer puesto), Carmen (segundo puesto) y Paulina (tercer puesto).
En esta ocasión no sólo fueron mujeres las encargadas de cocinar el popular plato, sino que algún hombre también se animó a darle la vuelta en la sartén, aunque su trabajo no fuera uno de los elegidos por el jurado.
Y mientras los mayores se afanaban con la gastronomía, los más pequeños disfrutaron, a su manera. Por la mañana la Asociación Contra el Paro Juvenil La Xunta organizó un año más un mercadillo de trueque en el que fueron muchos los productos intercambiados por los jóvenes del barrio. Por la tarde tuvieron la posibilidad de demostrar sus dotes como cantantes en el concurso de karaoke que se celebró.
Las fiestas continúan hoy en el barrio de La Luz con un apretado programa. Por la mañana habrá alborada y juegos infantiles, así como una misa y comida de hermandad. A las cinco de la tarde, dará comienzo el concurso de escanciadores, puntuable para el campeonato de Asturias, y después se rendirá homenaje a los abuelos del barrio. A medianoche, fuegos artificiales y verbena.