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Domingo, 25 de junio de 2006
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CUENCAS
JOSÉ ANTONIO MUÑIZ ALCALDE DE RIOSA
«Llevamos un siglo regalando agua; tenemos derecho a ser compensados»
«El futuro hotel que abrirá en el Angliru puede ser la punta del iceberg para el despegue turístico del concejo» «Aunque llevo quince años en la Alcaldía, para mí es algo temporal, como un accidente en el tiempo»
«Llevamos un siglo regalando agua; tenemos derecho a ser compensados»
ALCALDÍA. José Antonio Muñiz, durante la entrevista. / J. M. PARDO
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Con habilidad y discreción, José Antonio Muñiz, alcalde riosano, se ha convertido en los últimos quince años en un celoso guardián de los tesoros de Riosa, para el que viene demandando desde hace años compensaciones por el uso que otros municipios hacen del agua del concejo. Además, confía en sacar partido de la popularidad del Angliru, con el que Riosa logró integrarse en la meca del turismo internacional.

-¿Se servirá Riosa del tirón del Angliru para lograr más peso en el reparto de los nuevos fondos mineros?

-Definitivamente. No tenemos polígonos industriales y nuestro futuro depende del turismo. Queremos convertir a Riosa en un museo. Deporte e historia aprovechando los importantes restos arqueológicos que albergan las antiguas minas del Aramo. Algo así como el Angliru de la minería.

-¿Piensan presentar ese proyecto a la mesa regional?

-Sí. Esperamos contar con la aquiescencia de Industria.

-¿A qué aspira el concejo?

-Dinero. Cuanto más mejor. En el reparto de fondos nunca vamos a estar satisfechos. Lo que hasta ahora ha primado ha sido el desarrollo de los polígonos y las comunicaciones. Pero, dejando a parte los proyectos singulares, creo que el reparto entre los diferentes concejos ha sido proporcional. Sin fondos mineros la labor hubiera sido mucho más difícil. Gracias a ellos, aquí hemos logrado rehabilitar la práctica totalidad de los pueblos del concejo.

-Riosa lleva más de un siglo suministrando agua a Oviedo. Usted lleva años reivindicando subvenciones ¿todavía tiene esperanzas?

-Esa realidad forma parte de la historia del concejo y de la mía como alcalde. Es un cheque en blanco, un as que tenemos en la manga. Son procesos que suelen llevar años pero que lógicamente se terminan por reconocer. El embalse de Los Alfilorios se llena gracias al agua que capta de Riosa y de allí va a parar a Oviedo, donde una empresa se encarga de su distribución. Llevamos más de un siglo regalando agua y, aunque es cierto que se trata de un bien de interés público, nosotros como concejo tenemos derecho a ser compensados.

-¿Se anima con una fecha?

-Será a largo plazo. El Tribunal Supremo nos dio la razón en 1987 y mire dónde estamos todavía.

-Riosa y Asturias lograron gracias al Angliru una promoción internacional gratuita pero los turistas siguen teniendo que dormir fuera del concejo, ¿algo ha fallado, no?

-El 'boom' del Angliru ocurrió de la noche a la mañana. No tuvimos tiempo para prepararnos en materia de alojamientos. Aunque es cierto que hay concejos que no tuvieron ni la cuarta parte de la promoción mundial de Riosa, y que sí disponen de un desarrollo turístico mucho más grande. Se necesitan bases y tiempo para asentar proyectos.

Mejorar el alojamiento

-¿La promoción fue un mérito municipal?

-Más bien, una labor en la sombra desde el Ayuntamiento. Aunque muchos nos lo preguntan, nunca nos encargamos de la labor de promoción. Fue algo que nos sorprendió. La oferta de alojamientos de nuestro concejo era muy escasa, prácticamente inexistente. Pero hoy, contamos con una imagen a nivel internacional y con el Angliru que es nuestra mejor carta de presentación y la que ha permitido situar a Asturias en el mapa.

-Ya tienen un hotel en construcción en plena cima, ¿no?

-Esperamos que ese hotel sea precisamente la punta del iceberg hacia el despegue turístico del concejo. Tenemos pendiente una partida de tres millones de euros de fondos mineros para ese proyecto que incluirá sendas peatonales, varios circuitos y un espectacular entorno deportivo a apenas quince minutos de Oviedo y con unas posibilidades enormes de expansión en plena naturaleza. Pero también hay proyectos privados. En La Vega se está construyendo un hotel rural que va a tener 40 plazas y hay varias casas de aldea también en marcha.

-¿Y las infraestructuras?

-El Ayuntamiento, desde un principio, apostó por la mejora de las comunicaciones. En los presupuestos de este año, aprobamos la carretera de La Vega a Grandiello con lo que los kilómetros del Angliru donde se registraban más problemas van a tener una mejora de 1,3 millones de euros. La segunda parte del área recreativa de la cima, consideramos que no se debe mejorar porque es la que encierra toda la belleza. Es el verdadero glamour del Angliru y cuanto menos se toque mejor.

Político y vecino

-Se define como un político por accidente, pero al final ¿le terminó gustando el sillón?

-No exactamente. Mi idea es culminar este año proyectos importantes que están en marcha como la carretera a Cuna y Cenera, el hotel del Angliru...No estoy mirando más allá. Son los proyectos los que me han ido enganchando. Después, sigues por propia inercia.

-¿En qué le ha cambiado la Alcaldía?

-Sigo siendo un vecino más. La alcaldía es algo temporal, un accidente en el tiempo. Cuando llegué era totalmente ajeno a la política. Me propusieron y acepté, aunque aún no sé muy bien porqué lo hice. No creo que me haya cambiado en nada. Vivo de lo que vivía hace 15 años, en la misma casa, con los mismos roces habituales entre vecinos...

-¿Y con el mismo sueldo?

-Hasta enero de este año, sí. El tema económico no es precisamente lo que me ha mantenido en el cargo. Empecé cobrando 55.000 pesetas y me mantuve con el sueldo congelado hasta enero de 2006. Tuve que compatibilizar la Alcaldía con mi trabajo como autónomo. Pero las responsabilidades y el trabajo fueron creciendo pese a los avances tecnológicos. Se multiplicaron por cinco.

-¿Y los enemigos?

-Si te refieres a los políticos, no. Creo que no compensa.



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