Las capillas de San Juan (siglo XVIII) y San Lorenzo (siglo XVI) estrenaron ayer su nueva imagen después de que los vecinos de la localidad se volcaran durante los tres últimos meses en un proyecto cuyo objetivo era recaudar fondos para acometer la rehabilitación de ambos edificios. Fruto de esos esfuerzos, los fieles han decidido ahora no quedarse ahí y tienen previsto completar las obras de ambas ermitas, unidas entre sí, con la decoración interior de las mismas.
Para ello, el trabajo lo realizarán dos artistas de la propia Nueva de Llanes, José Cordero y Pepita Villar, quienes han propuesto esperar a que finalice el verano para comenzar a decorar las capillas imitando el estilo bizantino. «La idea es utilizar materiales contemporáneos para pintar las cúpulas con azul añil y estrellas en pan de oro, también pondremos una greca de dibujos geométricos en los frisos, y posiblemente estos mismos motivos en otras zonas de las ermitas», señaló José Cordero.
El artista hablaba así minutos antes de acudir, junto a numerosos vecinos de Nueva de Llanes, a la primera eucaristía que se celebraba en las capillas tras cerca de tres años de inactividad debido al gran deterioro que sufrían, un acto que los residentes quisieron completar con una espicha y una danza prima. Hasta hace unos meses, Villar, quien tuvo la idea de movilizar a los vecinos para arreglar las ermitas, explica que San Lorenzo y San Juan se encontraban en muy mal estado de conservación. «El pórtico se estaba hundiendo y nos parecía que era inminente arreglar un edificio que para el pueblo era tan entrañable», manifestó Rosa Villar, que no dudó en ponerse manos a la obra.
En un principio, el objetivo era que los vecinos hiciesen la reparación con sus propias manos, como ya ocurrió en una rehabilitación anterior llevada a cabo en los años 70, aunque finalmente optaron por contratar a un albañil.
Obras
Desde el pasado 22 de marzo, fecha en la que pusieron en marcha el proyecto, los fieles han conseguido reunir cerca de 7.000 euros -con rifas, donativos y otras iniciativas- de los 11.800 euros invertidos en la reparación. Entre otras obras, se arregló la cubierta, se limpió la piedra de las capillas y se colocó un pavimento nuevo.
Además, un vecino se hizo cargo de la pintura de la fachada y José Cordero y Pepita Villar cedieron dos de sus obras para que sean sorteadas entre los residentes. Rosa Valle recuerda que, entre las colaboraciones, hubo fieles que aportaron «hasta 300 euros», y que la Iglesia donó otros 900 euros.
Sin embargo, aún quedan algunos remates para poder decir que han finalizado los trabajos en San Juan y San Lorenzo, como construir una puerta de acceso al pórtico y otra para entrar en esta última ermita. Por eso, está previsto que a la eucaristía de ayer, oficiada por el párroco local, siga próximamente una celebración en la que se reinauguraría únicamente la ermita de San Lorenzo.