«Lo que menos duelen son los golpes que tengo en el cuerpo». Las palabras de Diego Pangua sonaban con tanto desgarro que estremecían a quienes ayer se acercaron al tanatorio de Gijón para recibir los cuerpos de los dos músicos de Felpeyu fallecidos el sábado en un accidente de tráfico ocurrido en Vitoria. La mirada del joven gaitero se perdía entre la multitud y su frágil cuerpo parecía desvanecerse, pero antes de desaparecer entre los brazos de un buen amigo tuvo tiempo para recordar que Carlos Redondo e Igor Medio «eran muy buenas personas, todo calidad humana». Cientos de personas quisieron estar presentes a su llegada a la ciudad para acompañar a sus familias, también a la musical, representada por un nutrido grupo de artistas de todas las generaciones. A ellos se unieron la alcaldesa de Gijón y el presidente del Principado, entre otros.