Ha llegado el momento de revisar, a fondo, la lista del casi medio millar de edificios y jardines que forman parte del catálogo urbanístico de la ciudad. Confeccionado en 1998, el catálogo debe actualizarse obligatoriamente tras la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana y para adaptarlo a la Ley del Suelo del Principado. Pero, más allá de incluir o excluir inmuebles, lo que ahora se plantea es un posible cambio de la filosofía del catálogo. Cuando se realizó el primer listado, en los años 80, el objetivo fue especialmente conservacionista. En aquel momento no existía la actual Ley de Patrimonio y se habían destruido muchos edificios con valor histórico y arquitectónico.