Unos jugaban al ping pong, otros aprovechaban para dar patadas a un balón, mientras que un pequeño grupo veía con detenimiento el partido del Mundial entre Inglaterra y Ecuador. La Escuela de Fútbol de Mareo abrió sus puertas a cerca de 60 chavales que inauguraron una nueva edición del campus del Sporting.
Cerca de 900 alumnos repartidos en ocho turnos semanales de diferente procedencia, hasta de Estados Unidos o México, disfrutarán de unas vacaciones con aires de fútbol en las instalaciones rojiblancas. Con un formato a medio camino entre el campamento y el deporte rey, los alumnos participarán en juegos, entrenamientos y veladas nocturnas con actividades como 'el conjuro del jogo bonito'.
Entre las novedades de este año, una actividad destinada a bajar el Sella en canoa o un torneo del Mundial en formato play station. Para esta edición ya hay algún turno con todas las plazas completas, y es que la fama del campus traspasa fronteras, ya que para un turno se espera la llegada de 27 chavales procedentes de Inglaterra. Con un formato pionero en España, algunos jóvenes son asiduos de las instalaciones rojiblancas cada verano, como Alan Mattiello, que lleva 7 años viniendo: «Me gusta porque todo está bien pensado y hay un buen ambiente». Uno de los jóvenes que 'debuta' este año en el curso es Jack Seemer, un norteamericano de Florida que viene por primera vez por la recomendación de su entrenador. Ocho monitores, un coordinador y diez entrenadores velarán por los chavales hasta el próximo 19 de agosto, cuando los últimos alumnos abandonarán Mareo. Juan Luna, coordinador de tiempo libre, cree que la clave del éxito está en «en el equilibrio entre los juegos y el fútbol». Acerca de la popularidad del campus, Luna explica que «muchos chavales vienen aquí porque la cantera del Sporting es una referencia». Con una apretada agenda, cada uno de los alumnos entrenarán mañana y tarde, para dejar paso tras la cena a distintos juegos alrededor de una hoguera.