En una lista de casi medio millar de edificios hay de todo. Antiguos cines y teatros, inmuebles que acogieron en otros tiempos importantes comercios y almacenes, viejas sedes de organismos públicos, iglesias, colegios, bancos... Pero también inmuebles que han sido siempre viviendas y jardines: hasta 75, muchos de ellos incluidos en el catálogo junto a viviendas, en antiguas villas de la zona rural, además de parques como el Atalía, y plazas como la de Europa o los Campinos de Begoña. Las calles Corrida, San Bernardo, Los Moros, Marqués de San Esteban y el paseo de Begoña, entre otros, se repiten una y otra vez en el listado (que puede consultarse en el edificio de la Pescadería Municipal).
Pero hay también otras vías, más pequeñas y quizás menos esperadas en un catálogo de estas características, como las calles del Agua, León, Luanco, avenida de Portugal... En cualquier caso, el centro se lleva la palma, aunque no falten referencias a otras zonas, como las Casas Baratas de El Coto. Y después está la zona rural, con Somió como principal protagonista, con lugares catalogados como la Quinta de la Torre, la Fundación Evaristo Valle -y sus jardines-, Villa María y Las Palmeras, entre muchos otros.
Según reza el documento del propio catálogo, se calcula que desde 1982 se han salvado unos 170 inmuebles de interés cultural, gracias a las normas de protección. En muchos de ellos se ha intervenido en los últimos años. El arquitecto Diego Cabezudo recuerda, por ejemplo, la reforma del antiguo Café San Miguel, que él mismo dirigió. En ese caso, por ejemplo, asegura que tenía permiso para el vaciado del local, pero prefirió mantener la estructura tal y como estaba. «A veces conservamos la fachada pero cambiamos todo el interior, desvirtuando así el inmueble». Como ejemplos de buenas intervenciones menciona también el edificio del Varsovia y el que se está llevando a cabo en el antiguo Banco de Gijón.
Mientras se inicia y desarrolla el debate, lo cierto es que está en el punto de mira el futuro de casi 500 edificios de toda la ciudad -aunque concentrados muchos de ellos en el centro- además de casi otro centenar incluido en el Plan de Reforma Interior de Cimadevilla. Hasta ahora, el único cambio que se ha realizado en el actual catálogo -para adaptarlo de forma provisional a la Ley del Suelo- es cambiar la categoría de 'protección arquitectónica' por 'protección parcial' y la de 'monumental' e 'integral', unificarlas en 'protección integral'.