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Asturias
Cientos de personas reciben en Gijón los cuerpos de los dos músicos de Felpeyu
Un acto civil despedirá hoy en el tanatorio a Igor Medio y Carlos Redondo, «dos grandes profesionales a los que queríamos, sobre todo, por ser buena gente» Los miembros del grupo que sobrevivieron al accidente se unieron al dolor de las familias de las víctimas, arropadas por el mundo de la música en bloque
Cientos de personas reciben en Gijón los cuerpos de los dos músicos de Felpeyu
REENCUENTRO. Dos de los heridos en el accidente, Slaven Kulak (izquierda) y Diego Pangua se abrazan desconsolados por el desenlace del accidente. / P. NOSTI
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«Lo que menos duelen son los golpes que tengo en el cuerpo». Las palabras de Diego Pangua sonaban con tanto desgarro que estremecían a quienes ayer se acercaron al tanatorio de Gijón para recibir los cuerpos de los dos músicos de Felpeyu fallecidos el sábado en un accidente de tráfico ocurrido en Vitoria. La mirada del joven gaitero se perdía entre la multitud y su frágil cuerpo parecía desvanecerse, pero antes de desaparecer entre los brazos de un buen amigo tuvo tiempo para recordar que Carlos Redondo e Igor Medio «eran muy buenas personas, todo calidad humana». Cientos de personas quisieron estar presentes a su llegada a la ciudad para acompañar a sus familias, también a la musical, representada por un nutrido grupo de artistas de todas las generaciones. A ellos se unieron la alcaldesa de Gijón y el presidente del Principado, entre otros.

Hoy, a la una de la tarde, tendrá lugar un acto civil en el tanatorio para despedir a los dos músicos. A continuación, y por expreso deseo de su familia, Igor Medio será incinerado. Los seres queridos de Carlos Redondo y sus amigos se reunirán a las seis de la tarde en la iglesia de San Pedro para darle el último adiós. El dolor de todos los que conocieron a los dos miembros de Felpeyu se hizo ayer patente entre lágrimas, abrazos y palmadas en la espalda que buscaban más el desahogo que el consuelo.

De los seis heridos en el accidente, sólo uno, Xuan Nel Expósito, permanecía ayer ingresado en el hospital Txagorritxu de Vitoria, aunque hoy mismo podría recibir el alta.

A las tres y media de la tarde de ayer, la comitiva fúnebre partió del Palacio de Justicia de Vitoria tras recibir autorización del juez. El concejal gijonés Iván Álvarez Raja se encargó personalmente de agilizar todos los trámites para que los cuerpos llegaran a Gijón lo antes posible. Un grupo de amigos acompañó a los pocos familiares que pudieron viajar hasta Vitoria. Uno de ellos fue Julio Redondo, el hermano de Carlos, que se encontraba en Santander cuando se produjo el accidente. «Ha sido un mazazo tremendo para nosotros. Toda mi familia está destrozada, también los hijos de Carlos, que ya saben lo que le ha pasado a su padre. ¿Qué mala suerte han tenido! Eran músicos tremendamente honestos y buenísimas personas», lamentaba con un hilo de voz, agotado tras un largo y doloroso peregrinaje por Vitoria.

Apoyo

Julio Redondo estuvo acompañado, entre otros, por Ramón Tuero, primo de Igor Medio y asesor del Ayuntamiento de Gijón. El joven apenas pudo articular palabra, sobre todo al ver con sus propios ojos el recibimiento que personas conocidas y anónimas les hicieron a los dos fallecidos. Los coches fúnebres entraron en el tanatorio cinco minutos después de las siete de la tarde.

Por los pasillos deambulaban cientos de personas solitarias que no encontraban consuelo en ningún lugar. Músicos de formaciones veteranas como los Huracanes de Monteana, con quienes aún trabajaba Carlos Redondo, pero también decenas de adolescentes que habían recibido el apoyo personal y profesional tanto de Carlos como de Igor.

La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quiso también unirse al dolor de las familias, así como un nutrido grupo de concejales y responsables municipales. «Toda la ciudad llora amargamente esta pérdida tan prematura». La regidora destacó que tanto Carlos como Igor eran «excelentes personas y profesionales», pero quiso precisar que «los queríamos, sobre todo, por ser buena gente. No hay palabras para el consuelo». El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, también acudió al tanatorio para dar el pésame a los familiares de las víctimas, sobre todo a los de Igor, a los que conoce desde hace años.

«Es una pérdida irreparable. Las personas y su música quedan en nuestro recuerdo», dijo emocionado el máximo responsable del Gobierno regional. El consejero de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores, Francisco Javier García Valledor, destacó la «calidad humana» de los fallecidos y su «compromiso» con la tierra a la que cantaban. «Tenían una forma muy especial de explicar con su música lo que es este pueblo, siempre innovando». Valledor lamentó las «malas condiciones» de vida y trabajo de los músicos, obligados a recorrer cientos de kilómetros de escenario en escenario.

Los pasillos del tanatorio de Gijón se llenaron de caras conocidas del panorama musical asturiano, que se volcaron desde el mismo día del accidente con las familias y el resto de los miembros de Felpeyu. Muchas de ellas llegaban tras un largo viaje, como los hermanos Tejedor, que el domingo tenían una actuación en Jaén que a punto estuvieron de suspender. Chus Pedro, de Nuberu; Toly Morilla; Ramón Prada; Ambás; Xune Elipe, de Dixebra; Boni Pérez, el letrista de los Locos y Natalia Quintanal, de Nosotras, con quien Carlos actuó en Oviedo hace quince días, fueron algunas de las personas que representaron el dolor de la gran familia musical de Carlos Redondo e Igor Medio. Tampoco les quisieron dejar solos sus compañeros de 'Keltikhé', que a las siete y media de la tarde dejaron de tocar para trasladarse a Gijón desde Oviedo.



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