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Martes, 27 de junio de 2006
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FÚTBOL
 Actualizado: 1.11 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
a hannover Como reconocen todos sus integrantes, a la selección española le ha llegado la hora de la verdad en el Mundial. Durante la primera fase, el equipo de Luis Aragonés ha dejado buenas vibraciones, pero ha sido ante rivales de inferior categoría y en partidos que tampoco tenían la carga de tensión y dramatismo de los que se juegan a vida o muerte. En fin, que lo de esta noche ante Francia en el Niedersachsenstadion de Hannover es otra historia; un examen en toda regla de la verdadera capacidad competitiva de esta España joven y ambiciosa que se ha empeñado en tocar el cielo de Alemania y dar carpetazo al triste sino del equipo nacional en las grandes competiciones.
 
LA TUMBONA
Ya está aquí, ya ha llegado el tan esperado partido del Mundial. Al menos, el primero, el que da la posibilidad de seguir con la maletas abiertas o el que obliga a empaquetar todo lo acumulado durante los últimos quince días para volver a casa. De momento se va cumpliendo a rajatable el guión. Se esperaba que el primer cruce fuese contra Francia y el segundo, contra Brasil. Pues teóricamente el segundo debe ser así, siempre que la selección de Luis Aragonés consiga superar a su rival.
Raymond Domenech oculta las cartas. Por primera vez desde el inicio del Mundial, el seleccionador francés no ha adelantado la alineación en la víspera de un partido. En una rueda de prensa celebrada en Hamelín, cerca del cuartel general galo, el técnico justificó su oscurantismo en la poca credibilidad que le ofrece Aragonés. «Me puedo equivocar pero hay cosas que no las siento. Los españoles anuncian un equipo, yo espero a ver. No es un juego. Uno no se adapta al adversario, pero reflexiona y sopesa las fuerzas y flaquezas del rival», alegó más que nunca en su papel de aficionado al ocultismo.
«No soy español, soy catalán». De esta forma respondía el niño Raymond Domenech cuando los chavales de su barrio en Lyón le llamaban «sucio español». «Porque mi padre nació catalán y republicano antes de huir del franquismo a los 16 años», declaró el seleccionador francés en una reciente entrevista. En ese diálogo con 'Libération' elogiaba a Frank Rijkaard por haberse presentado en catalán como entrenador del Barça. «Conservar su identidad es decir que existo y no tenéis derecho a apartarme», sentenciaba.
«Cuanto más grande es el partido menos vértigo me da. Estos son los partidos que a uno le gusta jugar y entrenar», confesó Luis Aragonés, al comienzo de la rueda de prensa que ofreció en Hannover. El seleccionador estaba ayer sereno, animado y de buen humor. Más allá de la tensión lógica en la víspera de un cruce a vida o muerte, al técnico de Hortaleza se le notaba convencido de que sus jugadores le van a dar una alegría. Lo presiente. Ni siquiera la juventud de muchos de ellos le provoca recelos. «Son jóvenes, pero la mayoría de ellos han jugado partidos de importancia vital con sus clubes. Saben que tienen que estar muy concentrados en todos los pequeños detalles y estoy seguro de que sabrán hacerlo», afirmó.
 
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