Igor Medio fue incinerado ayer a última hora de la mañana, tras el homenaje póstumo que él y Carlos Redondo recibieron en la capilla del tanatorio de Gijón. Sin embargo, la familia de este último, quien también fuera cantante del mítico grupo Los Locos, quiso que además tuviera una despedida religiosa. De nuevo, una multitud acompañó a los seres queridos del fallecido. También quisieron estar cerca de su viuda, sus hijos, su madre y hermanos los familiares de Igor Medio.
Los sacerdotes que oficiaron el funeral, Javier Gómez Cuesta y Fernando Fueyo, destacaron «el amor por la tierra» de los dos músicos. Desde el altar, lanzaron palabras de aliento, de esperanza. «El alma de Carlos pervivirá siempre en sus canciones, porque sus canciones son parte de su espíritu y el espíritu nunca muere». Gómez Cuesta hizo hincapié en que tanto Carlos como Igor murieron en 'acto de servicio', desarrollando su vocación, «llevando alegría y la pasión por Asturias a otras ciudades españolas». Durante el funeral, sonó uno de los temas del último disco de Felpeyu, que recuerda una tradición religiosa de los pastores de los Oscos.
Los sacerdotes pidieron por la familia de Carlos Redondo, sobre todo por sus hijos, de corta edad, que asistieron a todos los actos con gran entereza. También hubo oraciones por Igor Medio, siempre desde el respeto a las convicciones del joven de El Natahoyo.
Un músico incansable
A la despedida cristiana de Carlos Redondo también se sumaron la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y numerosos miembros de la Corporación municipal. Felgueroso le dio el pésame a la viuda, Eva Canteli, rota por el dolor y con la emoción provocada por las innumerables muestras de cariño de los compañeros y los amigos de su esposo.
Quienes compartieron aficiones y escenario con Carlos Redondo reiteraron su valía como músico, su energía y vitalidad durante los conciertos y su incansable capacidad de trabajo. Quienes le quisieron, recordaron su generosidad, su entrega y la sonrisa de «un gran rapaz».