Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han detenido en un control preventivo conjunto en Campomanes a tres hombres y una mujer de origen sudamericano de una banda organizada itinerante que viajaban en un turismo y que supuestamente se dirigían a Asturias para cometer atracos.
Uno de los detenidos es el venezolano P.R.A.A., de 23 años, que fue trasladado al Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid y que está pendiente de expulsión, y al que se le imputa además un robo con fuerza en la habitación de un hotel de Sevilla, donde sustrajo dos maletines con joyas pertenecientes a un representante de joyería, con un valor de 155.000 euros.
Los demás son el colombiano W.G.P., de 38 años, que fue llevado al mismo centro también pendiente de expulsión; el venezolano de 33 años L. M. H .A., que quedó libre pendiente de juicio, y la venezolana de 37 X.C.V.G., que quedó libre pendiente de resolución de expulsión, informa la Jefatura Superior de Policía de Asturias .
La Policía sospecha que los detenidos iban a cometer robos con violencia e intimidación por el procedimiento del 'cogotazo' y hurtos mediante el procedimiento de 'la mancha'.
Los detenidos eran presuntos integrantes de un grupo organizado criminal de carácter itinerante dedicado a los robos con violencia e intimidación y a los hurtos al descuido.
Estaban especializados en actividades delictivas que ponían en marcha en función de las circunstancias y de las mayores posibilidades de éxito.
En ocasiones, uno de los componentes de la banda seleccionaba a su víctima en una entidad bancaria, generalmente una persona de avanzada edad que acababa de reintegrar una cantidad importante de dinero. A través del móvil avisaba a otro miembro de la banda y éste seguía a la víctima a la espera del momento adecuado para actuar, golpeándola generalmente por detrás y de forma desmesurada y sustrayéndole el dinero. Este sistema es el que se ha popularizado como 'método del cogotazo'.
Además, a finales de mes se dirigían a entidades bancarias de diversas provincias, donde detectaban a personas de avanzada edad cuando se dirigían a cobrar sus pensiones. La sometían a un seguimiento directo, acompañándola sin ser vistos a los lugares donde iba a efectuar pagos y donde tuviera que mostrar la cartera.
Una vez que confirmaban que la persona tenía dinero y conocedores de dónde lo guardaba, uno de los miembros de la banda, sin ser visto, le arrojaba un líquido por la prenda del vestido y otro, generalmente una mujer, se ofrecía a limpiar a la víctima, sustrayéndola el dinero. Si eran descubiertos no dudaban en emplear la violencia y la intimidación para garantizar su huida.
Robos en bancos
En otras de sus acciones el grupo entraba en entidades bancarias y mientras uno de ellos se dirigía a uno de los empleados que se encontraba trabajando y lo distraía con alguna solicitud, los otros sustraían el dinero que se encontraba sobre los mostradores o sobre los cajones abiertos.
Según informa la Policía, existe una gran movilidad por parte de este tipo de delincuentes, que actúan prácticamente en toda España para evitar su localización y que se detecte su presencia en un determinado lugar.