Habrá actuación. El 'Elogio del horizonte' tiene unas evidentes heridas y los expertos han llegado a la conclusión de que, sin ser graves para su estructura, sí necesitan una atención que evite que el deterioro vaya en aumento. De esa misma opinión participa el hijo de Eduardo Chillida, Luis, que desde que EL COMERCIO diera a conocer los problemas en la escultura de su padre, ha seguido la evolución de la obra con la máxima atención. De su iniciativa partió la reunión que se celebrará hoy en Gijón, en la que, además del propio Luis Chillida, estarán presentes Lorenzo Fernández Ordóñez, y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Gijón, Mercedes Álvarez.
Previamente, expertos tanto en la obra de Eduardo Chillida como en el tratamiento del hormigón han analizado los desperfectos que presenta el 'Elogio del horizonte' y han presentado a Lorenzo Fernández Ordóñez sus conclusiones. Sobre las mismas, Luis Chillida, que ayer visitó 'in situ' la escultura de su padre en el cerro de Santa Catalina, señalaba que «es evidente que hay unas zonas vistas que están deterioradas por el efecto de la oxidación y que hay partes que están levantadas. Este es el proceso que se intentará parar».
En todo caso, Luis Chillida se manifestó, como desde un principio, muy prudente a la hora de valorar una posible actuación sobre el 'Elogio del horizonte' y se mostró reticente a cerrar las heridas con parches que desvirtúen la obra y los tonos del hormigón.
«Sabíamos -señaló- que la capa de hormigón que cubre la estructura de hierro es estrecha, de unos cinco milímetros, y que el paso del tiempo iba a tener su influencia sobre ella, pero no creo que necesite grandes cuidados. De todas formas, sí me parece que será necesario parar el proceso de oxidación y ahora hay productos incoloros, que no dejan ninguna marca y que pueden hacer a la perfección esa labor. Aún así, habrá que esperar a la decisión de los técnicos».
El hijo del escultor, que hacía unos dos años que no visitaba el 'Elogio del horizonte', analizó ayer con detalle toda la obra y comprobó que, efectivamente, además de las zonas en las que se hace visible el óxido y ya ha saltado el hormigón, hay otras en las que, de no tomarse medidas inmediatas, pasará lo mismo dentro de poco tiempo.
«Yo creo que esperar será peor, porque pueden crecer bastante las zonas que se están rompiendo», manifestaba Luis Chillida, a la vez que tocaba una parte de la escultura en la que el óxido es evidente y el hormigón está roto.
Los trabajos pueden empezar a definirse hoy, una vez que la obra sea analizada por los expertos. Chillida, lo sabe su hijo, era consciente de que el 'Elogio' sería víctima del paso del tiempo, pero, como reseñaba Lorenzo Fernández Ordóñez «tiene que ser una ruina digna y elegante». Ahora es el momento de sentar las bases para conseguir ese propósito del artista vasco.