Raúl Villar llegó a las cinco de la tarde de ayer a Pravia tras haber dado de comer a más de cien personas en el restaurante De Labra para participar en el VIII Concurso del Salmón de Pravia, en el que competía con otros seis cocineros asturianos. Tuvo dos horas justas para elaborar su plato, ya que el sorteo deparó que fuera el primero en presentarlo, y ganó. «He preparado algo sencillo», explicó, aunque el nombre elegido sea imposible de insertar en la carta de un restaurante por su extensión: salmón confitado en oliva virgen y cítricos con crujiente de su piel en contraste dulce con sésamo, shiso morado, acedera, aire de soja y crema de tofu. En esencia, un salmón cocinado al vacío y al baño maría con aceite, limón y naranja durante 2 minutos a 90 grados.