elcomerciodigital.com
Jueves, 29 de junio de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
FÚTBOL
 Actualizado: 1.17 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
DISTRACCIÓN. Luis Aragonés se entretiene en Kamen, antes de iniciar el viaje de regreso del Mundial hacia Madrid. / EFE
Más Fútbol
El día después de la eliminación de España fue muy duro para Luis Aragonés. La noche del partido fue larga y no cumplió ni con las cuatro horas de sueño que exige su cuerpo. Estuvo primero charlando con sus más estrechos colaboradores y después encerrado en sí mismo buscando una explicación a la derrota ante Francia. En ese repaso también había un hueco para pensar en el futuro. En su futuro.
 
El autocar oficial de la selección española en el Mundial de Alemania llevaba escrito en su carrocería un lema que venía a ser un llamamiento a la unidad sentimental de todos los aficionados: «Un país, una ilusión». La realidad, sin embargo, ha vuelto a desmentir este deseo. «Un país, una
De las ocho selecciones clasificadas para cuartos, observamos que seis ya han sido campeones. Sólo falta Uruguay, que no llegó a Alemania. Los otros dos combinados, Portugal, con Scolari que aún no ha perdido en los Mundiales (11 de 11); y Ucrania, con Shevchenko, que mejora cada partido. Significa, por tanto, que el pasado histórico, sus trayectorias y sus camisetas tienen aún una gran jerarquía.
El cuadro de un viaje de regreso después de perder un título o de quedar eliminado en una gran competición es siempre el mismo. Caras largas, rostros serios, miradas cortantes a la prensa, alguna sonrisa furtiva, mucho silencio, pocas ganas de comentar el partido y mucha prisa por salir del escenario cuanto antes para perderse en otro mundo menos incómodo. En esta ocasión el equipo se desplazó a Madrid en bloque, embutido en el traje oficial y haciendo piña, no se repitió la escena lamentable de Portugal 2004.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen. El sabio refranero popular puede aplicarse una vez más al fútbol, donde los grandes se mantienen entre los mejores y los eternos 'outsiders' como España siguen sin dar el salto a la élite. Nada nuevo. Salvo alguna excepción que siempre confirma la regla, la historia del fútbol es recurrente, reacia a los cambios, ajena a toda revolución.
 
Otros titulares
· Frikis

Vocento