La siderúrgica rusa Severstal ha dejado en manos de los accionistas de Arcelor, que se reúnen hoy en una junta general en Luxemburgo, el acuerdo de fusión alcanzado con el grupo europeo. El presidente y casi dueño único de la compañía, Alexei Mordashov, declaró ayer en un escueto comunicado que aún no ha tomado una decisión final sobre si renuncia a su fusión con Arcelor o bien si mejora su oferta para evitar la alianza de éste con la compañía anglo-india Mittal Steel.
«Seguimos estudiando todas nuestras posibilidades respecto a Arcelor. Por ahora no se ha adoptado ninguna decisión definitiva», señaló la empresa rusa en el escrito. La nota agrega que Severstal se niega a comentar especulaciones en el mercado sobre el precio de la oferta, y que «por el momento no tiene ningún plan sobre Arcelor con terceras partes».
El presidente de Severstal, Alexei Mordashov, afirmó anteayer en París ante legisladores franceses que podría plantear una oferta «complementaria» sobre Arcelor. No obstante, el presidente de Severstal, que excluyó una fusión a tres bandas, no pudo dar garantías de que estaría en condiciones financieras de hacerlo.
Aclaraciones a las bolsas
Los supervisores bursátiles de España, Francia, Luxemburgo y Bélgica han pedido a Severstal que aclare a la mayor brevedad sus intenciones respecto al grupo siderúrgico europeo Arcelor, según informó ayer la Comisión Nacional del Mercado de Valores española.
En su batalla contra la oferta pública de adquisición (opa) hostil de Mittal, la dirección de Arcelor había alcanzado un acuerdo con Severstal. Pero el pasado fin de semana, el consejo de administración de Arcelor llegó a un acuerdo con Mittal, que mejoró su oferta, y decidió recomendarla a sus accionistas, que se reúnen hoy en Luxemburgo para pronunciarse.
La clase política rusa vio en ese cambio de postura de Arcelor otro intento de frenar la salida de las grandes compañías de Rusia al mercado mundial, y opinó que el grupo europeo utilizó a Severstal para forzar a Mittal Steel a mejorar su oferta.
La comisaria europea de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, descartó ayer en Moscú motivaciones políticas en la conducta de Arcelor y se mostró «absolutamente segura de que esta decisión sólo tiene que ver con los negocios».