SI la naturaleza, sabia, repite sus ciclos y ha vuelto la siempre anhelada costera del bonito del Norte, un servidor, que aunque ignorante forma parte de la naturaleza (incluso humana, en opinión de mi abuela materna), cree hallarse en su derecho de hacer lo propio y asistir a la cuchipanda anual que se celebra en la asociación de piscívoros La Raspa. Una auténtica bonitada en la que abundaron el paté y pastel de bonito, bonito frito, a la plancha, con pisto, en albóndigas, con patatas y con arroz, empanada de bonito...
-¿Qué bonito! -exclamé al recordar la 'fartura'.
-¿Qué rollo! -exclamó mi idolatrada mamá política tras leer las líneas precedentes por encima de mi hombro más bajo, el derecho. Y se lo agradecí, puesto que me había dejado en el tintero una de mis especialidades preferidas: el rollo de bonito. ¿Ah!..., y también nos zampamos un plato de la llamada nueva cocina, bonito deconstruido al aroma de cilantro y otras hierbas, que no sabía a algo que pudiera relacionarse con el sabrosísimo pescado. Pero como suele proclamar Fartón, el Epicuro de Gozón, «hay que probar de todo, amiguinos».
Fue una jornada culinaria inolvidable por lo bonita, y ello aunque fueron inevitables las intervenciones de Monchu el Liras y de Pixín el Rapero, en perpetua lid poética. El segundo cantó el rap titulado '¿Te parece bonito?', del que se reproducen este par de estrofas:
«Eres, bonito del Norte, / excelentísimo pez, / del Cantábrico honra y prez / por tu sabor y tu porte».
«Favoritu de Neptuno, / de Jehová y Poseidón, / también yes número uno / ne'l Olimpo de Xixón».
El primero adoptó su condición de rapsoda para declamar con gran sentimiento:
«Fríos son los cangrejos que recorren las rocas, / más fríos los pepinos que en el valle crecen. / ¿Y más frías aún las broncíneas chuletas / que coronan la lata de las grageas filosóficas! / Pues cuando el néctar, con su hollejo tardío, / colma las anchas escudillas de demonios y hombres / entonces vemos retirarse la flaca musaraña, / la gallina casera, el puercoespín erizado. / Queda con todo mucho: trinar acento solemne, / que tristemente se rezaga y disipa, / alejándose cada jornada con el día que parte. / La gama de un guisante verde sobre el llano en lontananza / cuando las morsas astutas se congregan en asamblea... / Tal, tal es la vida...».
Sí, puede que sea así de disparatada..., ¿pero a veces es tan bonita!...