El Aufschalke Arena de Gelsenkirchen, el estadio más distinguido y elegante del Mundial, albergará este sábado un duelo de alto riesgo entre Portugal e Inglaterra, dos viejos enemigos que miden sus fuerzas con sabor a revancha de la última Eurocopa y el técnico brasileño Luis Felipe Scolari en el ojo del huracán por los métodos empleados por los lusos ante Holanda.
No obstante, la tensión deportiva es una película infantil comparada con el terror que provoca la anunciada presencia de 80.000 ingleses sin entrada en esta pequeña localidad de 278.000 habitantes.