Arcelor pondrá término a los acuerdos con la siderúrgica rusa Severstal del pasado 25 de mayo con un coste de 140 millones de euros, según el acuerdo de la junta general extraordinaria de accionistas celebrada ayer en el Gran Ducado, en la que menudearon las críticas de los pequeños accionistas a la dirección de la empresa por la manera en la que ésta ha llevado la defensa ante la opa de Mittal Steel que ahora, tras las decisiones de ayer, tiene la vía libre para tomar el control del gigante siderúrgico europeo, primero del mundo por facturación con 32.600 millones de euros en 2005.
Una mayoría del capital social de Arcelor, presente en la junta físicamente o por representación, votó por la cancelación de los acuerdos con Serverstal. El consejo de administración había impuesto la condición previa de que se pronunciara en ese sentido al menos el 50% del capital, y el requisito se vio satisfecho, pues lo hizo el 57,9%%.
La junta, entre el voto presente y el representado, encarnaba el 60,4% del capital de Arcelor, ó 386 millones de acciones. La anulación del contrato con Severstal cosechó 370,6 millones de votos (acciones) y su mantenimiento 11,49 millones.
La estrategia
El presidente de Arcelor, Joseph Kinsch, informó de que se encontraba físicamente presente el 17,4% del capital de la empresa; otro 9,7% lo estaba por representación y él, personalmente, portaba un 32,8% del capital con instrucciones de voto y un 0,4% sin ellas.
Kinch efectuó un amplio relato de los acontecimientos vividos por la empresa desde que Lakshmi Mittal lanzara su opa sobre Arcelor, el pasado 27 de enero. Manifestó que la estrategia de la dirección había llevado a doblar el valor patrimonial de la sociedad en Bolsa en sólo cinco meses, y que Mittal Steel abrazaba ahora el modelo industrial, social y de gestión de Arcelor, tras las negociaciones mantenidas. En tales circunstancias, la oferta de Mittal Steel es la recomendada por la dirección de Arcelor, y así se lo hizo saber a la junta.
El calendario presentado por Kinsch sitúa la finalización de la opa de Mittal el próximo día 12 y sus resultados se conocerán probablemente el día 15. En el plazo máximo de un año se producirá, además, la transferencia inmediata de la propiedad de los títulos a Mittal Steel, así como la creación de una sociedad de derecho luxemburgués, que se denominará 'Arcelor-Mittal', con sede social en Luxemburgo, y que cotizará en seis mercados, el neoyorquino entre ellos. Las dos empresas operarán como una sola en cuatro ó cinco años, en un proceso en el que el actual equipo directivo de Arcelor estará implicado, aunque no se precisó ayer durante cuánto tiempo.
Guy Dollé, presidente de la dirección general de Arcelor, no levantó los ojos de la mesa cuando Kinsch le reconoció los servicios prestados.
Kinsch reiteró que «no habrá reestructuraciones en el área de Arcelor», aunque Mittal Steel mantenga su propósito de recortar plantillas en unos 30.000 trabajadores, con un coste de 450 millones de euros al año.
Libre de compromisos
El presidente de Arcelor reconoció que Alexei Mordashov, presidente de Severstal, es libre de cancelar las dos 'joint ventures' acordadas con Arcelor en Rusia para el automóvil y el sector de trefilería, y que el futuro de la canadiense Dofasco depende de negociaciones aún por emprender con Lakshmi Mittal.
La junta, a la que se atribuía inicialmente una duración de dos horas, duró tres y cuarto debido, fundamentalmente, a las intervenciones de pequeños accionistas que contestaban la manera en la que la dirección ha llevado las cosas desde el anuncio de la opa de Mittal. Las quejas de este sector de accionistas se concentraban en la operación de Severstal, una sociedad cuya independencia del aparato del Estado ruso es más que cuestionable, y en el desconocimiento del detalle del valor patrimonial de Mittal, por encima de lo que digan los mercados.