Los constructores asturianos quieren conocer ya los planes que tiene el Ministerio de Fomento para la línea de alta velocidad ferroviaria que unirá el Principado con el centro de España. Por una parte, el sector valora que «ya se ha licitado» toda la variante de Pajares hasta Pola de Lena. Pero por otro lado no están satisfechos con la indefinición en la que se encuentra sumido el resto del trazado hasta Gijón. «Es necesario evitar el jolgorio del AVE y confirmar que llegará hasta Gijón, porque ese es el compromiso del ministerio», dijo el presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC), Serafín Abilio Martínez, en referencia a las dudas que se plantean desde hace meses sobre las características de las vías que discurrirán por el centro de la región.
Esta fue una de las cuestiones discutidas ayer durante la asamblea general de la CAC. Además, y también sobre la alta velocidad ferroviaria, los constructores reiteraron sus dudas sobre el AVE del Cantábrico que unirá Galicia con el País Vasco. «Hablar de esto es poco responsable», dijo Martínez, y señaló como un proyecto más realista habilitar una línea que viaje «a unos 160 kilómetros por hora, y no los doscientos y pico previstos».
También en materia de infraestructuras, Serafín Abilio Martínez llamó la atención sobre la conveniencia de que la nueva autovía que vertebrará el Suroccidente no sólo llegue hasta Ponferrada, sino que se prolongue «hasta la frontera con Portugal», un mercado en el que el sector pretende introducirse.
En cualquier caso, para los constructores los datos en Asturias en lo referente a inversión pública «son buenos». Además, Martínez se felicitó por que «hay un aceptable grado de cumplimiento en materia de vivienda» por parte de las administraciones central y regional, lo que supone un alivio para un sector que, recordó, «es el motor de la economía regional».
Por parte de los constructores, su presidente se comprometió a «desarrollar programas de formación para conseguir mano de obra cualificada» y de ese modo evitar acudir al mercado portugués en busca de profesionales. De todos modos, llamó la atención sobre la necesidad de «hurgar» en la bolsa de parados, «unas 50.000 personas», y lo puso en contraposición con la ausencia de demanda de formación en la Fundación Laboral de la Construcción.
Por último, en la CAC también llamaron la atención sobre la necesidad de soterrar las líneas eléctricas que, a su juicio, entorpecen el crecimiento de pueblos y ciudades. «Este soterramiento es lento y caro, pero hay que sentar a los distribuidores de energía porque es algo que afecta al crecimiento de las ciudades».