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Sábado, 1 de julio de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Ofensiva sin sentido
LA endémica maldición que se cierne sobre el proceso de paz en Oriente Próximo ha vuelto a cumplirse inexorablemente. Cuando un mínimo atisbo de normalización entre el presidente palestino, el moderado Abbas, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, parecía que podía cuajar tras el encuentro informal de ambos mandatarios en Jordania, la muerte de dos soldados y, sobre todo, el secuestro de un tercero, a manos de un grupo de comandos palestinos ha desatado la cólera del todopoderoso Ejército hebreo. Sólo la mediación egipcia para intentar liberar al joven militar permite mantener una cierta esperanza de que la insensata situación a la que se ha llegado se frene antes de que sea demasiado tarde.

El Gobierno israelí ha adoptado la actitud oficial de no negociar absolutamente nada con una 'banda terrorista', y fiel a su cruda definición del Ejecutivo palestino ha capturado a docenas de altos cargos, incluidos muchos ministros y diputados de un parlamento democráticamente elegido; una actitud que no deja en muy buena situación a Tel Aviv, de cara a la comunidad internacional. Incluso dentro de Israel, hay sectores que dicen abiertamente que esta opción ni es muy conveniente ni siquiera la única posible. Como escribía el propio diario 'Haaretz', la negociación siempre es una opción y atrincherarse en una posición tan rigurosa y expeditiva no ayudará a recuperar con vida al cabo Shalit. Más aún si se tiene en cuenta que, en este caso, se ha tratado de una acción que puede calificarse de militar y no de propiamente terrorista.

El Ejecutivo israelí debería saber que con su actuación no hace sino inclinar la balanza del lado de las opciones más radicales. Es posible que con el descabezamiento del Gobierno de Hamás se pudiese dar paso a uno de emergencia menos radicalizado, pero es mucho más probable que Abbas no se atreva a acelerar la formación de este Gabinete moderado por no aparecer ante su pueblo como 'colaborador' de las estrategias israelíes y que, entonces, los seguidores del radical, Jaled Meshal, en el exilio, se abran paso ahora con fuerza. Pero, desgraciadamente, una vez más, el conflicto más viejo del mundo vuelve a ver como se intenta apagar el fuego con más fuego.



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