Hoy entra en vigor el carné por puntos en plena operación salida. Hasta mañana a última hora de la noche, se multiplicarán de forma exponencial los desplazamientos de vehículos por Asturias, y también, proporcionalmente, las infracciones. Las más frecuentes serán, un año más, los excesos de velocidad, una de las principales causas de siniestralidad en las carreteras de la región. En estas fechas, la media mensual de denuncias por rebasar los límites oscila entre las 1.800 y las 2.000, aunque la cifra aumenta a partir de mediados de julio, coincidiendo con la mayor afluencia de visitantes. De todos los conductores sancionados, algo más de la mitad comete irregularidades susceptibles de mermar, en mayor o menor medida, el 'saldo' de su carné, según informó ayer la Dirección General de Tráfico.
Sin embargo, no todos ellos perderán puntos, gracias al margen de flexibilidad que se dará a los conductores que circulen más rápido de lo permitido. Así, en autopistas y autovías sólo habrá merma de saldo cuando se superen los 152 kilómetros por hora, aunque la sanción administrativa se aplicará en cuanto se rebasen los 132. En las carreteras con limitación de 90 kilómetros por hora, se perderán puntos al superar los 120, y habrá multa cuando se excedan los 100. En las vías limitadas a 100, se perderá saldo cuando se circule a más de 130 por hora y se tramitará sanción administrativa al rebasar los 110.
Este margen de flexibilidad se aplicará en toda la red viaria nacional, según indicó ayer Elisa Gil, número dos de la jefatura asturiana, aunque podría ser más restrictivo si se detectan excesos generalizados o aumenta la siniestralidad en las carreteras. No obstante, la DGT considera que la entrada en vigor del nuevo carné actuará como elemento disuasorio, un efecto que se ha dejado notar en los últimos meses a raíz de las campañas de sensibilización, aseveró Gil.
Prueba de fuego
Este fin de semana será la prueba de fuego para los 350.000 conductores que se moverán por la región, 50.000 más que el año pasado, al coincidir la operación salida con un fin de semana. La Guardia Civil de Tráfico aumentará los controles de alcoholemia y, sobre todo, de velocidad, para tratar de reducir la siniestralidad a su mínima expresión y poder poner un cero en la casilla de fallecidos en accidente de tráfico. Se utilizarán radares estáticos, sobre todo en vías de alta capacidad, y dinámicos, en carreteras donde sea posible dar el alto a los infractores en condiciones de seguridad. Los fijos -hay seis aprobados por la DGT para Asturias- empezarán a funcionar a medida que transcurra el verano. Por el momento no se ha instalado ninguno.
Además de la presión de los agentes, las retenciones que se prevén, sobre todo en la zona occidental, dificultarán los excesos de velocidad. Los dos últimos años ha habido dos fallecidos en sendos accidentes circulatorios.
La puesta en marcha del carné por puntos no constituye sólo una iniciativa particular del Gobierno, sino que trata de ayudar al cumplimiento de una directiva de la Unión Europea cuya finalidad es reducir a menos de la mitad el número de víctimas mortales en las carreteras antes de 2010. En este sentido, España es uno de los objetivos prioritarios, pues ostenta una de las tasas de siniestralidad más elevadas de Europa y, además, los accidentes son la primera causa de mortalidad entre los jóvenes de 18 a 24 años. Algunas experiencias desarrolladas en otros países avalan la puesta en marcha de la nueva licencia. En Francia, la accidentalidad ha disminuido un 20%, mientras que la reincidencia en infracciones de tráfico ha bajado un 75%. Gran Bretaña, con un sistema diferente en la forma de reducir el 'saldo', ha conseguido ser el país con menos accidentes por millón de kilómetros.
En Asturias, 220 guardias civiles se encargarán de velar por la seguridad en las carreteras, pero además tendrán que hacer un esfuerzo didáctico adicional, para tratar de explicar a los conductores la filosofía del carné por puntos y las infracciones que pueden agotar su 'saldo'.
Según explicó Elisa Gil, los agentes vigilarán los principales accesos a la región por el Occidente, la Meseta y el Oriente, así como las carreteras que conectan las principales poblaciones del Principado con la costa. Se prevé un tráfico intenso de desplazamientos cortos que, «en ocasiones, resulta más peligroso que el de largo recorrido».