Severino García Vigón sigue al pie del cañón. Tiene la agenda llena, como siempre, «y eso es bueno», dice, aunque lamenta no poder acudir a los dos, tres y hasta más de cuatro almuerzos de trabajo que le surgen diariamente. Atento a toda la actualidad política, económica y sociolaboral de Asturias y del mundo entero, el presidente de Fade centra sus preocupaciones en el ámbito empresarial, pero también opina de otros asuntos, como el bable, del que afirma que «no es una prioridad para los asturianos».