Qué quieren que les diga, este Mundial, sin el español del corner, ya no es lo que era. El paisaje ha cambiado y en todas las latitudes se nos echa de menos, el mundo siente la nostalgia del patriota esperanzado que agitaba como un loco la enseña nacional y que, con la decepción y la derrota en el bolsillo, ha hecho las maletas, como tantas veces, y mustio, desvalido y cansado, muy cansado, se ha vuelto a casa a llorar su pena en un rincón, a maldecir en francés y del francés la facilidad, el estilo y la elegancia de esa anciana y bella señora que es Francia.