Las empresas gijonesas de estiba consideran necesario establecer una productividad mínima, además de la flexibilidad en los turnos de trabajo conforme a las necesidades que surjan, algo que entroncaría, además, con el plan de calidad de la Autoridad Portuaria.
«El sistema actual es tan perverso -según manifestó el responsable de una de las empresas- que el incentivo económico a los trabajadores para favorecer el despacho rápido de un barco, el aumento de productividad genera unos descansos que tienen que pagar luego todos los integrantes de Gestiba».
Empresas y trabajadores tienen abiertas negociaciones para abordar estos temas, pero el contexto es poco favorable.
Incertidumbre estatal, tanto respecto al contenido de la reforma de la ley de puertos como del III Acuerdo Marco del sector de la estiba, y no mayor claridad a escala regional, donde hay división entre los partidarios de un convenio provincial y los que apoyan uno específico para Gestiba, hacen que la «buena disposición» que más de un empresario aprecia en los trabajadores no haya dado fruto.
En esas circunstancias, nadie se atreve a dar plazos.