Rostros de inquietud y desconfianza. Valencia intentó volver ayer a la normalidad con la reapertura de los 90 kilómetros de la línea 1 de metro, en la que un tren descarriló este lunes provocando la muerte de 41 personas. La recuperación de la arteria ferroviaria que corta la ciudad de norte a sur no sirvió, sin embargo, para olvidar una tragedia que 48 horas después seguía bien presente en sentir de los viajeros. La afluencia de pasajeros fue la mitad que un día normal y muy escasa entre las estaciones donde ocurrió el trágico accidente.