Representantes de la Autoridad Portuaria de Gijón y de la Cofradía de Pescadores Virgen de la Soledad se reunieron anteayer para tratar de buscar un acuerdo sobre algunos temas que afectan a ambas entidades y, en ocasiones, las enfrentan. Según aseguró a EL COMERCIO el patrón mayor gijonés, Florentino Sánchez, todavía no se puede hablar de acuerdo ni de conflicto, ya que el objetivo es que sea la asamblea de pescadores, en reunión convocada para el próximo día 12, la que juzgue si la propuesta conseguida es aceptable.
Los pescadores piden a la Autoridad Portuaria, en cuanto a obras, el refuerzo de la rampa de varada del Rendiello, así como la instalación de una grúa ('travelling') para sacar los barcos de la mar. Además, pretenden unos precios más baratos de electricidad, agua y renta del local social.
La Autoridad Portuaria, por su parte, pretende desde hace años que la flota pesquera renuncie al derecho de fondeadero de 18 barcos en el Muelle, que aún utilizan cuatro embarcaciones, y se traslade definitivamente a El Musel.
Para conseguirlo, según informó Florentino Sánchez, acometería de inmediato la obra en la rampa y acondicionaría la infraestructura necesaria para la instalación de la grúa, pero sin hacerse cargo de la financiación de la misma.
Respecto a los precios, el patrón mayor gijonés afirma que la oferta de los responsables de El Musel proporcionaría a la Cofradía de Pescadores un ahorro estimado en 180 euros al mes. En la actualidad, fundamentalmente por el consumo de los viveros, el gasto en electricidad supera los 600 euros mensuales, de forma que la reducción sería de un 30%, aproximadamente.
Sánchez evita expresar su opinión, aunque dijo que salió satisfecho del encuentro, y espera que la asamblea decida.