La agenda de la víspera de la carrera viene cargada de anotaciones: el Shakedown, la apertura de la oficina permanente y de la sala de prensa, las verificaciones técnicas y administrativas y la posterior publiciación de la lista de pilotos autorizados a tomar la salida, la entrada de los vehículos al parque cerrado de la Plaza de España y por último, la ceremonia de salida, un acto mermente protocolario, claro está. La competición en sí comienza a las 08.00 horas de mañana sábado desde ParqueAstur, el lugar donde un año más se ha instalado el parque de trabajo.
Lo primero, el shakedown, la prueba técnica, un ensayo general fuera de competición abierto a los 68 equipos que se han inscrito para participar en el XXX Rallye de Avilés, la sexta prueba puntuable para el Campeonato de España de Asfalto. Se trata únicamente de comprobar que todo está como tiene que estar, y no sólo a nivel de mecánica, también de organización. Es como un tramo real, con comsiarios, ambulancias... todo excepto una cosa, el cronómetro. El shakedown se desarrolla en una carretera ajena a las cinco sobre las que mañana se disputará la carrera. Este año la organización -la Escudería Avilesina- ha elegido un tramo de asfalto tres kilómetros entre Cancienes y Solís, en Corvera. El horario es de nueve de la mañana a doce del mediodía y podrán participar todos aquellos equipos que hayan superado, ayer en ParqueAstur, las verificaciones específicas para el shakedown.
En pleno desarrollo de este ensayo general, a las diez y media de la mañana, se procederá a la apertura de la Oficina Permanente y de la Sala de Prensa, habilitadas en la Escuela de Artes y Oficios (Plaza de Álvarez Acebal).
Y del Shakwdown, al pabellón del Complejo Deportivo Avilés, en el Quirinal. Allí se celebrarán las definitivas verificaciones Administrativas y Técnicas, a partir de las tres de la tarde.
Las gradas de la instalación estarán abiertas al público, aunque la mayoría de los aficionados prefieren quedarse fuera, en el aparcamiento, a la espera de que vayan llegando los vehículos participantes. Algunos lo hacen en remolques o camiones y otros rodando, como un coche más. Es posible que los equipos más potentes y quizá también alguna marca de 'gomas' instalen 'tenderetes', con 'merchandaising' incluido: venta de camisetas, firma de autógrafos...
Las verificaciones técnicas consisiten en comprobar que los vehículos se ciñen al reglamento. Una vez confirmado, los comisarios procederán al marcaje y al precintaje de algunos componentes para evitar su posterior manipulación. El apartado administrativo se refiere a la documentación de los pilotos y de los copilotos, cuyos 'papeles' deben estar en regla, al día.
Lo habitual es que los prioritarios sean los últimos en verificar, perotampoco hay un horario estricto. Todos tienen que haberlo hecho antes de las siete de la tarde y un cuarto de hora más tarde la organización publicará en la Oficina Permanente la relación de autorizados a tomar parte en la ceremonia de la salida. Habrá que esperar un poco más, hasta las diez de la noche, para conocer la relación de los que podrán tomar al día siguiente la salida real. No suele haber grandes sorpresas, si bien es posible que alguno de los inscritos no se presente a las verificaciones. De hecho, ya hay tres bajas confirmadas: Alberto Monarri , Dani Balasch (ambos con Citröen C2) y Bruno Meira (Peugeot 206 XS)
Y pór último, al parque cerrado de la Plaza de España de Avilés. Allí se celebrará la susodicha ceremonia de salida, con presencia de autoridades políticas y deportivas, con el alcalde de Avilés, Santiago Rodríguez Vega, a la cabeza, la bandera a cuadros en su mano y el coche número uno, el Renault Clio Súper 1.6 de Miguel Ángel Fúster y José Vicente Medina, en el podio de salida.